La pobreza y el abandono familiar son algunas de las principales causas de prostitución infantil en Nicaragua.

Prostitución infantil: cara oculta de la pobreza

Niñas y adolescentes víctimas de la explotación sexual en El Guasaule son sometidas a abusos por furgoneros Carol MunguíaCORRESPONSAL/[email protected] “Vengo casi todas las noches. A veces consigo hasta dos clientes. Yo creo que no es un trabajo, pero esos hombres que vienen del otro lado (la frontera) traen bastante reales; a veces ellos me llaman […]

  • Niñas y adolescentes víctimas de la explotación sexual en El Guasaule son sometidas a abusos por furgoneros

Carol MunguíaCORRESPONSAL/[email protected]

“Vengo casi todas las noches. A veces consigo hasta dos clientes. Yo creo que no es un trabajo, pero esos hombres que vienen del otro lado (la frontera) traen bastante reales; a veces ellos me llaman al furgón o me invitan a un hospedaje y me pagan”.

Éste es el crudo testimonio de “Eugenia”, una joven de tan sólo 15 años, una de las tantas víctimas de la “explotación sexual” en su más cruel expresión como es la prostitución infantil que se genera como un medio de sobrevivencia ante la pobreza, el desempleo y el hambre que afecta a miles de nicaragüenses.

La joven es originaria de una comunidad fronteriza con Honduras.

La presencia de muchachas famélicas, y ropas raídas, se advierte en los puestos fronterizos, gasolineras y tramos de la Carretera Panamericana de los municipios de Somotillo y Chinandega, atraídas por el tránsito de furgones, cuyos conductores se mencionan como los principales compradores de “servicios sexuales”.

“ARREGLAMOS ALGO… Y DESPUÉS NOS OBLIGAN A OTRAS COSAS”

Además de la cruel explotación sexual por la que reciben pagas de entre 50 y 20 córdobas, las muchachas son sometidas a mayores abusos de parte de furgoneros.

“Primero arreglamos algo…, pero después el hombre nos obliga y nos hace otras cosas. Entonces no podemos hacer nada. No voy a ponerme a gritar en un hospedaje. La prostitución es prohibida y tengo que callarme”, agregó la joven con un tono de profunda tristeza.

Las fronteras son ahora más vulnerables a la introducción de trabajos peligrosos donde la niñez y la adolescencia son blanco fácil y barato para el establecimiento y operación de dicha industria”, refiere María Rodríguez, dirigente del Movimiento “Luis Alfonso Velásquez Flores, Milafv.

Es en este contexto que niños y jóvenes en edades de 9 a 18 años sumergidos en un ambiente de pobreza, hambre y desempleo se ven empujadas —a veces casi sin advertirlo—a la prostitución como una estrategia de sobrevivencia, coinciden instituciones estatales y organismos no gubernamentales que se han ocupado del caso.

Aunque la explotación sexual también ocurre en otras ciudades del país, incluida la capital, es en las fronteras donde es más evidente y se cree que hay jóvenes de distintos lugares que han sido llevadas al “ride” por los furgoneros.

FACTORES CULTURALES INFLUYEN

La primera consulta nacional sobre explotación sexual a niños, niñas y adolescentes patrocinada por Save The Children, encontró la prevalencia de “patrones culturales distorsionados” en la facilitación del fenómeno.

Es parte de la creencia masculina que “se tiene mayor placer sexual con la mujer joven; mientras que en la familia y la comunidad se tiende a considerar al niño y adolescente como un objeto y no un sujeto con derechos”.

La obtención de placer sexual mediante el uso del cuerpo de menores vuelve “invisible” el delito por cuanto se da en un escenario comercial, pese a que hay un aprovechamiento de las necesidades económicas de las víctimas.

El estudio reveló que “estos hechos se convierten en una costumbre y se ve de lo más normal este tipo de situaciones por lo que se actúa con indiferencia o se critica y se mira con desprecio a las niñas, niños y adolescentes”.

Los lugares más frecuentes donde se advierte el fenómeno son Somotillo, en la frontera con Honduras y Puerto Corinto (en el Pacífico), pero “incluso hay rutas que se extienden desde Costa Rica a Honduras, ofertando a los extranjeros servicios sexuales de niños y adolescentes”, refirió Rodríguez.  

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