Disculpa algunas veces amor mi silencio,
mi latente ausencia en tu tiempo y tu presencia;
disculpa algunas veces mi aparente indiferencia
con las cosas, las situaciones que acontecen
en tu vida tan igual a la mía.
Disculpa algunas veces que no te pueda decir
tantas cosas con el corazón completamente
abierto a todas tus dudas e inquietudes
sobre lo que significa para mí que tu estés
aquí conmigo compartiendo cada instante
de esta mi existencia común y sencilla.
Disculpa que algunas veces actúe como
un auténtico tonto, carente de sentimientos,
un simple títere de los temores y derrotas
de este viejo corazón roto que se desangra
con las viejas y sentidas heridas de algunos
amores sin sentido que nunca debieron ser,
pero que llenaron mi vida de odio y vacío.
Disculpa que algunas veces no pueda hacerte
creer que te quiero, que después de tanto tiempo,
de tanta espera, eres tú la vida que quiero vivir
en cada latido, en cada palabra, en cada gesto,
en una caricia, en cada secreto compartido,
de tu alma con la mía, juntos, tu cuerpo y el mío,
al principio y al final del día.
Discúlpame mi amor, soy un tonto,
un tonto que te quiere amar de la manera que sea,
como sólo un tonto puede amar.
Carlos Navarro