- Fundasol entrega 5,000 regalos a niños
Benjamín Blanco [email protected]
El sudor y las lágrimas se combinaron con el polvo y volvieron caretos los rostros de los niños y niñas que abarrotaron la entrada de la carpa Hosanna, ubicada al sur de la rotonda Jean Paul Genie, para reclamar el juguete que les había prometido el llamado Santa Claus nica, Víctor Rosales Duarte.
Dos días antes, Víctor dice que recorrió casi todos los asentamientos más pobres de la capital donde entregó un ticket por cada niño, hasta regalar un total de 5,000 boletos para que los menores asistieran al Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes (Injude) a recibir su regalo navideño.
Sin embargo, al igual que el Santa Claus de las películas que siempre tiene algún problema para entregar a tiempo los regalos a los niños, también el Santa Claus nica tuvo sus dificultades.
“Tuvimos que cambiar el lugar de la entrega de los juguetes porque el señor administrador del Injude se molestó, porque dice que unos niños llegaron a molestar a esa institución, y entonces canceló el alquiler del local, dice que por órdenes del señor Carlos García. Yo le doy gracias al señor García porque no le hizo mal a Víctor Rosales, sino a muchos niños que quizás el otro local quedaba más cerca de sus casas, pero ni modo, así es la vida”, se lamentó.
LOCAL IMPROVISADO
La carpa Hosanna, donde normalmente funciona una iglesia evangélica, no era el mejor lugar para realizar la entrega de los juguetes, pero los líderes ofrecieron el local de forma gratuita “porque lo importante era entregar los juguetes el día en que estaba programado hacerlo”, expresó.
El portón de hierro de la entrada a la carpa por poco fue tumbado por la presión que ejercieron centenares de padres de familia que cargaban con menores de todas las edades. Los gritos y el llanto desesperado de los menores y algunas madres, en su lucha por ingresar a la carpa, se esfumaban minutos después cuando cada pequeño lograba ver el juguete en sus manos.
La presencia de bomberos y de policías fue clave para mantener el orden y evitar que los niños resultaran más lastimados de lo que salieron por el relajo que se armó al momento de penetrar al local.
“Les dimos juguetes a los 5,000 niños que trajeron su ticket, y si vinieron más sin boletos, pues yo con el dolor de mi alma, no podemos darles porque todo esto está bien organizado”, señaló Rosales.