La niña que espera a los furgoneros

Pobreza, maltrato y abusos en su hogar la obligaron a prostituirse Alina Lorío L./Corresponsal [email protected] OCOTAL.- Una niña con un diminuto y desnutrido cuerpecito y que dice tener 15 años de edad, no pasa inadvertida, debido a su presencia todos los días a las 10 de la noche en el improvisado parqueo de furgones en […]

  • Pobreza, maltrato y abusos en su hogar la obligaron a prostituirse

Alina Lorío L./Corresponsal [email protected]

OCOTAL.- Una niña con un diminuto y desnutrido cuerpecito y que dice tener 15 años de edad, no pasa inadvertida, debido a su presencia todos los días a las 10 de la noche en el improvisado parqueo de furgones en la Carretera Panamericana al norte de Ocotal, ciudad localizada a escasos 24 kilómetros de la frontera con Honduras.

La gente le dice “prostituta”, pero ella dice que ofrece placer sexual porque necesita dinero para sobrevivir. Se declara miembro de una familia muy pobre, donde tanto ella como su mamá y hermanas únicamente reciben maltrato de su padrastro.

¿Tú mamá sabe lo que haces?, preguntamos y su respuesta fue muy simple: “Yo creo que no sabe… y no le importa”. Justifica su forma de sobrevivir en el hecho de que su padrastro trató de violarla, pero su mamá nunca se lo creyó y al contrario la castigó por mentirosa.

“Si estoy en la casa me humillan por lo poquito que me dan, pero cuando llevo reales a la casa entonces valgo algo para ellos. No les importa cómo me los gané”, manifestó apenas mostrando su rostro que denotaba probablemente timidez y vergüenza.

HASTA POR DIEZ CORDOBAS

La pequeña revela que algunos señores le pagan hasta 100 córdobas, muy buena cantidad para ella, pero acepta que hay noches malas donde se va por 20, 15 y hasta por 10 córdobas.

Asegura que tiene determinado algunos servicios porque hay cosas que no le gusta hacer, pero que ya en el lugar los hombres la obligan a hacer “cualquier cosa”.

¿Por qué no te opones?. Fabiola responde con otra pregunta: ¿Y cómo, si ellos son hombres?

HUMILLACIONES POR DOQUIER

Otro empleo para ella podría ser de doméstica, pero en su opinión “es peor porque siempre somos humilladas por una poquedad”, que normalmente anda entre los 300 y los 500 córdobas mensuales, y “siempre los patrones abusan de nosotras”, externó.

La pequeña se dedica al oficio más antiguo desde hace dos años, cuando apenas ella tenía trece. “Mis compañeras –señala a dos amiguitas- son nuevas”.

PRETENDE SER “NORMAL”

A la interrogante de qué quiere ser en el futuro, la niña dice que quiere ser normal, y sueña con estudiar, divertirse y tener una familia, pero un tanto incrédula de esa oportunidad se pregunta: “¿pero cómo?”.

Es descendiente de una familia extremadamente pobre y maltratada.

Así como ella muchas jovencitas, que ni siquiera alcanzan la mayoría de edad, se ubican todos los días en horas de la noche en lugares de mucha concentración de personas como la terminal de Buses, el parque central, en las afueras de bares y restaurantes, y en los centros de estudio de la ciudad.  

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