- El niño colombiano de 12 años,
Andrés Felipe Pérez, muere de cáncer sin realizar su último deseo: ver a su padre, un policía secuestrado por
la guerrilla de las FARC
Enrique Ibáñez (EFE)
BOGOTA.- Las FARC despreciaron las súplicas de Andrés Felipe Pérez, un niño de doce años que falle-ció el martes de cáncer, y que, sabiendo la proximidad de su muerte, sólo quería ver antes a su padre, un cabo de la policía capturado por esa guerrilla.
Los insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hicieron caso omiso de las peticiones que políticos, gente de la Iglesia, sectores populares, y toda la sociedad colombiana les hacían: tengan un gesto de humanidad con el niño.
No lo han tenido, y Andrés Felipe murió ayer en Buga, una localidad del suroeste del país, después de haber sido desahuciado por los médicos y enviado a casa. Un fallo respiratorio causó el deceso de Andrés Felipe antes del mediodía local (11.00 a.m. en Nicaragua).
El lunes, un sacerdote le impuso los santos óleos; el niño, esta vez consciente de la proximidad de su fallecimiento, sólo tuvo fuerzas para pedir a su madre, Francia Edith Ocampo, que lo llevase a casa; el médico que lo atendió en las últimas semanas, Javier Valencia, se resignó: “Estábamos esperando ese desenlace”, se lamentó el doctor.
A los seis meses de edad, los médicos le diagnosticaron un cáncer que le afectaba un riñón, y entonces se lo extirparon, pero hace siete años el cáncer evolucionó en un proceso de metástasis, se propagó al otro riñón, a un pulmón y a una pierna del niño.
Andrés Felipe estuvo internado en el Hospital Central de la Policía Nacional, de Bogotá, hasta finales del pasado noviembre, cuando fue trasladado a la casa rural de sus abuelos en Buga y al hospital de esa ciudad, de donde salió ayer.
VANAS SUPLICAS
El padre de Andrés Felipe, el cabo de la Policía José Norberto Pérez, fue capturado el 17 de marzo de 2000 durante un ataque de las FARC a un poblado en el departamento de Risaralda, en el centro oeste del país.
En los últimos meses, en particular después de que la guerrilla pusiese en libertad a más de 350 soldados y policías capturados, pero no a unos 40 suboficiales y oficiales, el caso de este niño acaparó la atención, no sólo colombiana sino internacional.
Andrés Felipe había reiterado la súplica a los jefes de la guerrilla para que permitieran a su padre acompañarlo en sus últimos momentos, a ser posible en esta Navidad, que no ha podido llegar a ver.
El Gobierno, que mantiene conversaciones y negociaciones con las FARC desde 1999, había solicitado a la guerrilla un “acto de grandeza y humanidad”, un “único detalle”.
CLAMOR INTERNACIONAL
Quizá haciéndose eco de un clamor que ya era internacional, el Defensor del Menor de Madrid, la capital de España, Pedro Núñez Morgades, envió una carta abierta a las FARC, en la que pedía a la guerrilla que ofrecieran “al mundo un gesto de humanidad, permitiendo hacer realidad el sueño de un niño carente de cualquier otra ilusión”.
El niño fallecido ayer, sin ese regalo, escribió una carta a los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía, después de que éstos visitaron Colombia a finales de noviembre, con la esperanza de que pudieran mediar ante la guerrilla.
Personalidades colombianas y ciudadanos particulares se ofrecieron en canje con el cabo Pérez. Nada resultó. Andrés Felipe murió ayer sin su regalo de Navidad y dejando constancia, una vez más, de la crueldad de este conflicto colombiano.
Se desconoce si el cabo José Norberto Pérez ya ha conocido la noticia de la muerte de su hijo.
INDIGNACION ANTE CRUELDAD
El presidente colombiano, Andrés Pastrana, recordó que los colombianos sólo pedían a las FARC que “expresaran al menos, por primera vez, un gesto humanitario frente al dolor de una familia colombiana”. Llamó “insensatez” a la negativa de soltar al progenitor del niño fallecido.
Nada más conocerse la muerte de Andrés Felipe, todos los sectores sociales y políticos han manifestado su consternación: la muestra, decía el fiscal general, Luis Camilo Osorio, de “la crueldad de la guerrilla de las FARC”.
“Las FARC le fallaron a Andrés Felipe y a Colombia. Cada vez están más alejados de los sentimientos de todos los colombianos”, declaró el negociador gubernamental con la guerrilla, Camilo Gómez, al conocerla muerte del niño.
CINISMO
Desde numerosas instancias internacionales, acompañadas con miles de mensajes de todo el mundo, se les pidió a las FARC liberar al padre del menor enfermo, pero éstas respondieron primero con el cinismo de reclamar al niño para que lo examinaran sus médicos, y después para solicitar un canje del cabo por un guerrillero preso y enfermo.