Odisea de un viaje a Costa Rica

Hernaldo Núñez M. Salimos a las 7:30 de la mañana de San José a Managua en un autobus aparentemente confortable con aire acondicionado, asientos reclinables y con servicio de televisión, pero con un servicio higiénico insoportable, un tufo horrible durante todo el viaje de doce horas, pues llegamos a Managua a las 7:30 de la […]

Hernaldo Núñez M.

Salimos a las 7:30 de la mañana de San José a Managua en un autobus aparentemente confortable con aire acondicionado, asientos reclinables y con servicio de televisión, pero con un servicio higiénico insoportable, un tufo horrible durante todo el viaje de doce horas, pues llegamos a Managua a las 7:30 de la noche para un recorrido como de apenas 460 kilómetros.

Al llegar al pueblo de La Cruz, 18 Kms antes de llegar a la frontera de Peñas Blancas, paran el bus y nos sacan a todos los pasajeros con nuestros bultos de mano, nos ponen en fila con el equipaje de mano a dos metros y empiezan a buscar, digo yo que droga, con un perro amaestrado que va revisando todo el equipaje de mano y por supuesto todos los pasajeros somos gente humilde y sencilla y no encuentran nada, y entonces cogen a dos pasajeros aparentemente norteamericanos y los meten adentro de las instalaciones policiales y después de más de una hora de registro nos dan el pase para continuar nuestro viaje.

Antes sufrimos el maltrato de un miembro de la Policía que más parecía miembro de la Gestapo de Hitler, con anteojos oscuros y gritándole a todo el mundo.

Después viene la agresión económica, obligándonos a pagar doscientos colones a la Cruz Roja, trece córdobas de impuesto municipal para el pueblo de Cárdenas, y diez córdobas en Migración de Nicaragua, estos impuestos se pagan ida y vuelta, además de los veinte dólares de la visa de Costa Rica.

Nadie protesta por estos atropellos y tenemos que soportar todo el maltrato y violación de nuestros derechos humanos durante doce horas largas de viaje.

CPA.  

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