- Aún se resiste a creer que todo ha concluido
Edgard Rodríguez [email protected]
A sus 30 años, José Luis Quiroz debería ir rumbo a su mejor época como lanzador. En lugar de eso, se prepara para debutar como coach, aunque todavía abriga la esperanza, de algún día poder volver a la colina, donde siempre comportó como un general.
“Aún no he tirado la toalla, pero si Dios dispone otra cosa, pues me voy satisfecho con los que hice”, señala Quiroz, con frases que parecen expresar sentimientos encontrados para uno de los grandes monticulistas de los últimos años a nivel de la Selección Nacional.
Armado de una enorme curva, que se hundía súbitamente al aproximarse al home, pero sobre todo de mucho valor, José Luis se ganó el respeto de todos y resultó la pieza decisiva en la magistral campaña que registró Nicaragua a través de todo el año 1995.
Quiroz, junto a Daniel Miranda, formaron una mancuerna de extraordinario comportamiento. Los dos sacaron siempre al equipo a flote. Pero hubo una pequeña diferencia. Los rivales “suaves” eran para Daniel. Los duros para Quiroz. Y ambos hicieron el trabajo.
“Tengo muchos recuerdos que me enorgullecen de la Selección. Ese 1995 fue muy bueno. Donde jugamos, ganamos medalla. Y yo tuve la suerte de ser ganador desde mi debut en 1993 en Italia. Ese año aquí le ganamos a Puerto Rico en el Premundial”, recuerda.
En ese torneo, Quiroz, cuyo brazo parecía cobijado por signos de interrogación, hizo un gran relevo ante los boricuas, y aseguró el triunfo que nos dejó la medalla de oro. Un año después derrotó a China en el Mundial en nuestro país y empujó a Nicaragua hasta la cuarta posición.
“Pero todo eso significó un gran sacrificio y ahí se afectó mi brazo. Eso me perjudicó porque los mejores ingresos unos los obtiene en los equipos y no en la selección, pero siempre me empeñé al máximo porque lo hacía por mi país”, señala sin amarguras el tirador.
Ahora está junto a Juan José Espinoza y espera aprender a enseñar. Una de sus ventajas es que siempre fue un tirador muy inteligente. Aparte de su enorme curva, su mejor recurso fue saber situar adecuadamente sus disparos, pese a su tendencia al descontrol.
“Pese a mi inexperiencia como entrenador, tengo muchos conocimientos y espero que sepan ser asimilados por los chavalos. Muchos de ellos creen que la cosa es fácil, pero aparte de tener los pantalones bien puestos, hay que ser inteligente para triunfar”, afirmó.
OTRO INTENTO
-“Mi problema ha sido tendinitis, y aunque no pude volver con el Rivas, aún haré otro intento”.
-“En este momento, estoy descansando. No tengo ningún tipo de tratamiento, sólo descanso”.
-“Granada se ha armado bien. Es un equipo que va a pelear y su pitcheo será muy respetable”.
-“Si no puedo lanzar más, me dedicaré por completo a este trabajo de enseñar, me gusta mucho”.