Impacto del 11 de septiembre sobre los negocios en las Américas

Lino Gutiérrez

Cuando los terroristas atacaron Nueva York y Washington, el 11 de septiembre, la respuesta del hemisferio entero fue inmediata, fuerte y en nuestro respaldo. Muchos de nuestros vecinos nos brindaron su apoyo y al mismo tiempo intentaron lidiar con su propio pesar resultante de los ataques. Más de 300 ciudadanos de 28 países del Hemisferio Occidental perdieron la vida en los ataques, El Salvador y la República Dominicana sufrieron casi la mitad de las víctimas.

Adicionalmente, los ataques terroristas de septiembre han debilitado las perspectivas de crecimiento y el clima empresarial en todo el hemisferio. A tiempo que nuestra economía doméstica se vio afectada, también fueron afectadas las economías de nuestros vecinos. Estas dificultades económicas, a su vez, amenazan empeorar los problemas democráticos y de seguridad.

En respuesta a los ataques, el gobierno de Estados Unidos y sus aliados han desarrollado un enfoque de cuatro componentes para tratar estas amenazas.

Primero, hemos pedido a todos los países la ratificación de los 12 tratados internacionales contra el terrorismo que permiten que la cooperación internacional fluya sin tropiezos. Estos convenios facultan a cada país contribuir a la estabilización del conjunto. La Organización de Estados Americanos, por medio de su Comité Interamericano Contra el Terrorismo (CICTE), está haciendo uso de los tratados para desarrollar un programa de seguridad hemisférica que institucionalizará la estructura de colaboración en proceso de creación.

Segundo, estamos trabajando con los países del hemisferio para asegurar la identificación y confiscación de los bienes financieros del terrorismo. Todos los países democráticos de la región se movilizaron rápidamente para revisar registros financieros. Muchos países han creado o están en proceso de crear unidades de investigación financiera. Los lugares donde los terroristas pueden ocultar sus bienes están reduciéndose con rapidez.

Tercero, estamos trabajando con otros países para asegurar que el terrorismo sea criminalizado en todas sus formas. Este componente, junto a la competencia jurisdiccional universal creada por los tratados, quita mucho del atractivo para que los terroristas utilicen al Caribe o América Central como parte de sus redes. Los terroristas y sus instigadores pronto sabrán que no hay dónde esconderse.

Finalmente, y quizás principalmente, estamos trabajando para mejorar los controles fronterizos. Esto es del interés de todos. La Administración Federal de Aviación ha sugerido formas de mejorar la seguridad en las aerolíneas y las aerolíneas están cumpliendo con estas pautas. El Servicio de Inmigración y Naturalización brinda capacitación al personal de Inmigración y de aerolíneas en la región para incrementar la seguridad aeroportuaria y la integridad fronteriza, y al mismo tiempo establecer lazos de cooperación para permitir la cooperación internacional en cuestión de inmigración. Esto también permite reducir la corrupción.

Los principales enemigos del terrorismo y el crimen organizado son la democracia y la estabilidad económica. Nuestro enfoque con el hemisferio sigue siendo el mismo, se basa en tres pilares esenciales: desarrollo sostenible, incluyendo el incremento del libre comercio y la estabilidad económica; democratización y el imperio de la ley, incluyendo derechos humanos y educación; y la promoción de la seguridad hemisférica, incluyendo la lucha contra el terrorismo y un programa antidrogas activo pero balanceado. Cada uno de estos pilares es necesario para los otros.

Enemigos pasados aprendieron que Estados Unidos es el arsenal de la democracia; los enemigos actuales aprenderán que Estados Unidos es el motor económico de la libertad, oportunidad y desarrollo. Con ese fin en mente, el liderato de Estados Unidos en la promoción de un sistema internacional económico y comercial es vital. Continuamos trabajando con el hemisferio en iniciativas de libre comercio y en el crecimiento económico. Sin embargo, el objetivo final del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que tiene el potencial de triplicar los flujos comerciales entre los países de las Américas en una década. Los 34 líderes democráticos de este hemisferio siguen comprometidos con el libre comercio, lo que se reafirmó en abril en la Cumbre de las Américas en Québec.

Seguimos en nuestro camino en un hemisferio libre, próspero y pacífico. Ni siquiera los ataques del 11 de septiembre pueden frenarnos. Los objetivos que tenemos hoy, que son los que siempre tuvimos, son el mejor camino para derrotar a los terroristas, criminales y toda amenaza que enfrentemos. Lo lograremos.

(Esta columna de opinión se basa en las palabras del embajador Gutiérrez pronunciadas en el Centro para Temas Latinoamericanos de la Universidad George Washington, el 7 de noviembre).

El autor es Secretario Adjunto Interino de EE.UU. para Asuntos Hemisféricos.  

Editorial
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