Que triste es ver caer la tarde cuando no estás a mi lado,
las aves vuelan y me llenan de melancolía.
En las brumas del recuerdo anonadado
de tu divina belleza que devora mis fauces como ambrosía.
Las mañanas añoran el umbral de tu cuerpo,
desnudo de amor y pasión por mi fuego
las tardes evocan tu voz y el misterio
de tu amor y ternura que dan vida a mi ego.
El dolor que dejaste en mi pecho partido
temblando y sangrando por tu amor el vacío
que dejaste en mi vida como un lirio caído
adusta mujer de amor, de qué manera te olvido.
No sé por qué, pero la sed por tu esencia
me consume los huesos
al pasar por las notas del arpa sombría,
los recuerdos reclaman la razón de mi vida
nostálgicos de amor y del sabor de tus besos.
Te fuiste yo no sé por dónde,
volverás entiendo quizás porque
lo único que sé es que mi esperanza pende
del hilo que me diste a guardar ayer.