- 19 jóvenes fueron capacitadas para trabajar como mecánicas electricistas
María Antonia López M. [email protected]
El olor a grasa que se impregna hasta en la piel o la simple posibilidad de perder el manicure, está muy lejos de los sueños que hace dos años se forjaron un grupo de 19 jóvenes mujeres quienes este año se convierten en las primeras egresadas con una carrera técnica, asignada durante toda la vida a los hombres.
No es un trabajo, totalmente rudo. Pero el camino estaba vedado para las mujeres. Acostumbrar la vista para toparse con una mujer que tras una gorra, puede esconder un hermoso cabello o por debajo de una gabacha generalmente azul, descubrir voluptuosas formas, será como descubrir otra vida.
Desempeñar el oficio en electricidad automotriz, constituye una alternativa del mercado laboral para las mujeres, a quienes, generalmente se la relega a realizar manualidades, quehaceres domésticos y de oficina.
Markus Neubert formó parte de quienes impulsaron la carrera en el Colegio La Salle de León, donde tuvieron que hacer las modificaciones necesarias para comprimir el currículum, ante la necesidad expresada por varias empresas de automotores, sobre la atención especializada a vehículos modernos.
Para insertar a las mujeres, relató Neubert, convocaron a la Central de Cooperativa de Metalmecánica, quienes recomendaron al grupo de muchachas de varios departamentos del país, las cuales podrían gozar del estudio, hospedaje y viáticos durante los dos años de carrera.
“Al inicio tuvimos miedo de que sus compañeros las rechazaran, pensamos en montar un curso sobre género, pero después observamos que no fue necesario”, detalló.
EMPEZARON TEMEROSAS
La carrera recibió el apoyo del organismo Swisscontac, el cual hizo un aporte de 80 mil dólares para la capacitación durante los dos años, la cual incluía teoría en el Colegio La Salle y prácticas en talleres de empresas ubicadas en Managua.
Matilde Guadalupe Peña, oriunda de León, tendrá pronto su diploma, considera que ha sido una experiencia interesante ya que vinculará su aprendizaje a una actividad que quería hacer cada vez que el auto de su padre se descomponía y él no poder repararlo por falta de conocimiento.
Guadalupe dijo que sintió miedo al inicio, pero a los días se fue acostumbrando, los compañeros del taller no la trataron mal “la mujer siempre tiene que darse su lugar”, refirió.
Aura Artica, es otra de las egresadas, al inicio tuvo que enfrentar a su familia quien no salía de su asombro, pero cuando vieron que las cosas iban en serio, la respaldaron hasta el final.
TRABAJO DE CALIDAD
Artica expresa que la calidad del trabajo desempeñado da lugar para que los clientes ahora confíen más en ellas, igual que los jefes de los talleres donde algunas ya tienen un trabajo fijo.