- Director Regional de Oirsa sostuvo que están siendo contrarrestadas las enfermedades
Erika Amador Romero [email protected]
Durante el presente año existieron ciertos temores y alarmas debido a la enfermedad influenza aviar o “fiebre de los pollos”, como popularmente se le conoce, ya que afectaría la producción avícola centroamericana. Sin embargo, Celio Humberto Barreto, Director Regional de la Organización Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa), aseguró que este mal está bajo control en todo el istmo.
En el 2001, El Salvador fue uno de los países más afectados por el virus influenza aviar, experimentando pérdidas en aproximadamente 1,2 millones de dólares, debido a las medidas de seguridad preventiva empleadas por Oirsa y el Ministerio de Agricultura y Ganadería salvadoreño, pero la enfermedad en los últimos meses ha logrado contenerse, dijo Barreto.
“En El Salvador hay un programa en marcha y tenemos entendido que ha obtenido buenos resultados. No hay por qué alarmarse en estos momentos”, comentó.
Así mismo, anunció que la enfermedad en Guatemala al igual que en El Salvador está bajo control, existen áreas que están prácticamente liberadas del virus. “Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica e incluso Belice se mantienen libres. Por otra parte México continúa con sus programas, la situación es bastante razonable”, afirmó.
CÓLERA PORCINO: CONTROLADO
Otra de las enfermedades que alarmó al país fue el brote inesperado de cólera porcino en la zona de Rivas, al sur del país, hace un par de semanas, más aún porque ese departamento había sido declarado territorio libre de este mal, pero ya se empleó un programa para controlar los posibles daños a la producción porcina.
“Después de varios años realizamos un Focus para abordar dicho tema como una prioridad, y las autoridades del Mag-For están avanzando rápidamente en un programa de control”, señaló.
El cólera porcino es una enfermedad que produce alergia en la piel del cerdo, y lo manifiesta a través de la pérdida del apetito, diarrea, provocando que los animales se debiliten y mueran en un promedio de tres días.
Si los programas de control y prevención siguen el camino correcto, las perspectivas para el próximo año serán positivas, concluyo Barreto.