Rosendo al entarimado

Edgard Rodríguez C. edgard.rodríguez.laprensani.com Rosendo Álvarez llegó justo cuando más se le necesitaba. La admirable trayectoria de Alexis Argüello ya sólo persistía en el recuerdo y Denis Martínez le ponía los toques finales a una carrera legendaria. En ese 1995, Marvin Benard comenzó a escribir su historia en las Mayores, pero fue Rosendo con su […]

Edgard Rodríguez C. edgard.rodríguez.laprensani.com

Rosendo Álvarez llegó justo cuando más se le necesitaba.

La admirable trayectoria de Alexis Argüello ya sólo persistía en el recuerdo y Denis Martínez le ponía los toques finales a una carrera legendaria.

En ese 1995, Marvin Benard comenzó a escribir su historia en las Mayores, pero fue Rosendo con su título quien logró el mayor impacto.

Resultaba fácil admirar a Rosendo porque se había convertido en un ejemplo de cómo salir de las dificultades a base de trabajo y tenacidad.

Pero mientras su disciplina flaqueaba y la inactividad se prolongaba, se ponía el acento en su vida privada y sus acciones decrecieron.

Aún con eso, discutir la calidad de Rosendo, a parte de ser algo injusto después del nivel que ha alcanzado, quizá tenga como único objetivo entretenerse.

No en vano, diversos estudios y expertos lo han situado entre los mejores minimoscas de la actualidad. Se ha enfrentado a los más connotados exponentes del momento y en lugar de arrugarse, ha crecido sustancialmente.

Desde sus inicios en nuestro país y luego fuera, Rosendo ha probado enfáticamente su calidad. No obstante, sus últimas presentaciones en el ámbito local, no han dejado exactamente un buen sabor de boca, mientras originan encendidos debates.

Para ser preciso, esta percepción se acentuó sobre todo tras sus últimas tres pelas, porque en las anteriores se le vio atacar con afán de destrucción, mientras acumulaba méritos que luego le llevarían a disputar y ganar dos coronas mundiales.

Álvarez pasó problemas ante un difícil Paulino “El Gato” Villalobos, fue derribado por Tomás “El Gusano” Rojas y ante Cipriano Landa, atrapó un éxito sin oponente.

Frente a Villalobos, Álvarez mostró una gama de recursos pero no encontró el perfil más adecuado para orientar su pelea. Rojas lo irrespetó por completo y lo envió a la lona. Y Landa pareció sacado de entre los fanáticos y subido al ring.

Esta noche, Rosendo espera lavar la imagen que ha proyectado en sus últimas tres peleas aquí, pero para ello será necesario que Torres se plante en el ring con determinación.

Y aunque Siriwat estará en su mente, hoy debe salir de Torres primero.  

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