- El Santo Padre fue el primer visitante de nueva página electrónica
Will Weissert/AP
MÉXICO.- Cientos de millares de fieles llenaron la basílica de la Virgen de Guadalupe, la Patrona de México, con motivo de celebrarse el miércoles su festividad. Pero para aquellos que no pudieron venir en persona, el Papa Juan Pablo II lanzó una página electrónica que permite el envío de súplicas y rogativas por correo electrónico.
Utilizando una computadora portátil, el Santo Padre fue el primer visitante oficial de www.virgendeguadalupe.org.mx, una página electrónica que incluye misas, una tienda de objetos de recuerdo y una historia completa de la aparición de la Virgen en 1531 a un pobre campesino de Tepeyac, que es hoy día un sector del norte de la capital.
“Es increíble”, dijo monseñor Diego Monroy, rector de la basílica, a la cadena Televisa. “Hemos estado trabajando durante seis meses para traer a los fieles los últimos adelantos en comunicaciones”.
PRESENCIA REAL
Pese a la innovación, multitudes de fieles llenaron la basílica y la vasta plaza que se extiende frente a la fachada. Algunos viajaron durante días para llegar en esta fecha al lugar donde se dice que la Virgen pidió al campesino Juan Diego que se erigiese una iglesia en su honor.
Juan Devarege, un estudiante de Ciencias Políticas de 24 años de Ciudad México, se rompió los pantalones mientras caminaba arrodillado por los 200 metros de la plaza hacia la basílica. “Tengo que pedir perdón porque soy un pecador”, dijo Devarege.
En este día del año no hay clases sociales: los visitantes van desde jóvenes de familias adineradas provistos de cámaras de vídeo, hasta campesinos que llevaban consigo sacos con vituallas para el almuerzo.
Los vendedores ofrecían estatuillas y altares de la Virgen y también gorras de béisbol de Guadalupe.
Muchos fieles traían consigo imágenes de la Virgen atadas a sus pechos o a sus espaldas, estómagos y pies.
Más de 300 personas recibieron el miércoles tratamiento médico por problemas gastrointestinales y de agotamiento. Un peregrino murió tras haber sido alcanzado por un automóvil cuando iba en bicicleta hacia la basílica.