- Su residencia es ahora una zona turística
Chris OttonAFP
KANDAHAR, AFGANISTÁN.- En otro tiempo cuartel general de los Talibán, el complejo residencial del molá Omar, jefe supremo de la milicia, que hace seis días perdió su feudo de Kandahar (sur de Afganistán), no es más que un montón de ruinas vigilado por soldados norteamericanos.
Al menos dos militares norteamericanos se encontraban el miércoles en el tejado de una de las pocas construcciones del complejo del otrora todopoderoso molá Omar, que escapó a ocho semanas de bombardeos.
“Váyase de aquí, es una zona de seguridad” gritó uno de ellos al periodista de la AFP.
El Pentágono confirmó la llegada de tropas a la provincia, pero parece que hasta el momento su presencia en la ciudad no había sido confirmada.
ALGO QUEDÓ
En el complejo, la mezquita y la sala de reuniones están aún en pie, pero las construcciones vecinas no son más que un amasijo de ladrillos y hierros que atraen a los curiosos.
Torre de observación demolida, dispositivo de defensa antiaérea devastado… Desde prácticamente la entrada, las señales de los bombardeos son perceptibles.
La casa donde el molá Mohamad Omar y su familia vivieron ha corrido la misma suerte.
Una cuna azul —del hijo pequeño de Omar, aseguran los lugareños— sobresale de entre las ruinas.
La sala de reuniones ha sufrido menos, y el pasado fin de semana llegó a albergar una reunión de conciliación, presidida por el jefe del futuro gabinete de transición, Hamid Karzai, que concluyó con la entrega del gobierno provincial a Haji Gul Agha.