Edgard Rodríguez C. edgard.rodríguez.laprensani.com
Todos trabajamos con el propósito de acercarnos a la vida, que en términos reales significa llegar a satisfacer nuestras necesidades tanto materiales como espirituales. Por tanto, es completamente legítimo que los peloteros aspiren a obtener buenos salarios mediante su desempeño en el campo.
El problema se da cuando esa ambición, y quienes la complacen, empujados por el fin de ganar a como sea, alimentan a un monstruo que luego no pueden controlar y que termina asfixiándolos a todos. Porque seamos claros, una liga con los salarios del año pasado, no sería sostenible ahora.
Los jugadores son mano de obra calificada. Merecen un buen salario. Pero un buen salario dentro de las condiciones reales que vive el país y no en el marco de una injustificada opulencia como la de los últimos dos años, cundo se distorsionó el espíritu de la liga y se afectó su credibilidad.
Ahora se establece un tope salarial que, por cierto, nadie ha respetado. Siempre se buscan trucos para violarlo y de ese modo se mantiene “cierta legalidad”. Aun con eso, ha tenido cierta utilidad que no se puede negar. Bajó los salarios de pasadas campañas y el juego podrá sobrevivir.
Aun en sociedades tan abiertas como la estadounidense, existe el tope salarial en deportes como el baloncesto. Y en el béisbol, una de las razones de tanta desigualdad es, precisamente, porque no existe un mecanismo que garantice iguales oportunidades de contratar a todos los clubes.
El año pasado, salarios que superaban los veinte mil córdobas eran más comunes de lo que usted se imagina, lo cual no necesariamente significaba que los merecieran. En realidad, ese sería otro debate. Lo cierto es que se estaba caminando por una ruta peligrosa y desde luego, irreal.
En esta ocasión, es fácil presumir y quizá probar que no se ha respetado el tope de los 10 mil córdobas. Pero estamos seguros de que la elevación a partir de esa cifra, no es tan alocada como sucedió hace dos años cuando no se luchaba por ganar un campeonato. Se le pretendía comprar.
Aún estamos largo de llegar a respetar las reglas, pero se está avanzando.