Franklin Castillo Herrera [email protected]
Para los nicaragüenses que vivimos en el exterior pero seguimos de cerca las dificultades de nuestro pueblo y también sabiendo que el deporte (sobre todo el atletismo) no está considerado una prioridad para los gobiernos nuestros, la actuación de estos atletas debe ser calificada de heroica.
Triunfos con sabor a arroz y frijoles (a veces ni eso) deben tocar a las puertas de las autoridades de nuestra Nicaragua y convertirse en prioridades inmediatas. Si un funcionario público devenga salarios fuera de la realidad nacional y encima bonificaciones, etc., un atleta debería tener al menos una asignación mínima para su desarrollo, al fin y al cabo el atleta nos representará dignamente a donde vaya. Y sólo entonces sus triunfos y sus derrotas dejarán de ser un asunto personal.
Felicitaciones a todos esos que con uñas y dientes consiguieron medallas, y también a los que no pudieron llegar a ellas por el valor y la entereza de representarnos aun en las condiciones de abandono en que se encuentra nuestro deporte.