Las obreras tienen que cortar y caminar por los cafetales enmontados en la Finca San Martín.

Finca de los Centeno en “las malas”

Trabajadores con futuro incierto María Antonia López M. [email protected] Aunque se dice que los hermanos Alex y Saúl Centeno poseían alrededor de 30 fincas cafetaleras, una buena parte de ellas han sido entregadas en pago por la deuda que contrajeron con el Banco Intercontinental (Interbank), otras operan a mediana capacidad, pero la situación se torna […]

  • Trabajadores con futuro incierto

María Antonia López M. [email protected]

Aunque se dice que los hermanos Alex y Saúl Centeno poseían alrededor de 30 fincas cafetaleras, una buena parte de ellas han sido entregadas en pago por la deuda que contrajeron con el Banco Intercontinental (Interbank), otras operan a mediana capacidad, pero la situación se torna sumamente difícil para los trabajadores.

El mandador Ramón Ortiz Hernández, de la Finca San Martín, ubicada en La Dalia, Matagalpa, de 300 manzanas, manifestó que en la propiedad perteneciente a los Centeno, iniciaron el corte con 80 trabajadores cuando la capacidad real es de 500 trabajadores.

Según Ortiz, no han contratado a más personal porque la gente se ha ido a otro lado, en otras fincas cercanas, pero esperan que en esta semana empiecen a llegar los cortadores.

En esta finca, al igual que en otras, no hubo aplicación de fertilizantes, ni abonos. En tanto los campamentos lucen vacíos y abandonados, solamente se notan algunos peroles o ropa tendida ocupados por los trabajadores permanentes, a quienes se les está entregando un paquete de comida compuesto por arroz, frijoles y tortilla.

Uno de los capataces de la finca San Martín, Antonio Maldonado, quien asegura tener tres años de trabajar en el mismo sitio, explica que “el trabajo era bonito, los cafetales eran limpios, no había bejucales, el pago no le fallaba a uno y nos pagaron hasta ahora siete quincenas desde el año pasado. Cada una vale 676 pesos, durante ese tiempo tuve que trabajar de balde aquí mismo, sólo por la comida. Este año está de viaje quebrado porque antes le daban fresco a uno y ahora no dan ni café.”

Pero el drama es peor cuando se trata de mujeres. “Nosotras no estamos recibiendo ayuda de la Red de Protección Social, somos del Sauce, y había ido con mis hijos. Cuando regresé ya no me metieron en el censo, hemos estado viviendo en el campamento porque no tenemos dónde ir y, a veces, nos dicen que trabajemos todo el día por 15 pesos”, relató Juana Francisca Dávila.

Dávila se trasladó con sus tres hijos y el marido hasta la finca, desde hace dos años. Cada lata de café se las pagan a 4 córdobas y en una semana a veces toda la familia sólo ganan 240 córdobas. Eso solamente les alcanza para comprar un poco de comida. No saben si la catorcena que están haciendo se las van a pagar, mucho menos esperar por “aguinaldo” o el domingo trabajado.

Pero situación peor atraviesa Carla Lisseth Buitrago, de 19 años, abandonada por el marido y a cargo de una pequeña de nueve meses.

“Tengo a mi hija enferma y me tuve que venir a trabajar para comprarle la medicina. El papá de ella no me ayuda, me dejó, vivo con mi abuela. Cuando no corto café, tengo que lavar y planchar, por 20 pesos; no puedo negarle la leche a mi niña”, expresó.  

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