- Canciller colombiano dice en su país que tenían muchas evidencias de que la demanda de Nicaragua sería inevitable
AFP
BOGOTÁ.- Nicaragua es un país al que le gusta tener pleitos con sus vecinos, dijo ayer a la prensa el canciller colombiano, Guillermo Fernández de Soto, en reacción a una demanda presentada la víspera por ese país ante la Corte Internacional de La Haya por la soberanía del archipiélago de San Andrés, en el Mar Caribe.
“Es claro que Nicaragua es un país al que le gusta tener pleitos con sus vecinos. Actualmente tiene pleitos con Honduras, tiene pleito del 35% del arancel que le impuso, violando normas de comercio internacional, pleito que por cierto perdió la semana pasada en la Corte Centroamericana, pero que ahora ha dicho que no va a reconocer, lo cual es una clara actitud de desconocimiento de las normas internacionales. Tiene también un pleito con Costa Rica por un problema muy serio de navegación en el Río San Juan”.
“De manera que esa es una actitud usual a la cual ya estábamos acostumbrados los países que durante muchos años hemos tenido dentro de nuestra tradición en la política exterior el respeto por la intangibilidad de los tratados, como en este caso Colombia ha sostenido”, dijo el canciller.
Fernández de Soto señaló que “teníamos muchas evidencias de que la demanda de Nicaragua sería inevitable. Por supuesto que estamos preparados, y listos los derechos legítimos de Colombia en el archipiélago y los cayos”.
Recordó el funcionario que “desde que se ratificó el tratado (limítrofe marítimo) con Honduras, hace dos años, Nicaragua amenazó en reiteradas ocasiones con la demanda, y tuvo actitudes hostiles. Por ejemplo, impidió al cónsul de Colombia en Bluefields, población costera cercana al archipiélago, cumplir con sus actividades; declaró persona no grata al agregado naval en ese país, le impuso un arancel de 35% a las exportaciones de Colombia, y las reiteradas declaraciones con una actitud desobligante hacia Colombia de parte de las autoridades de ese país, demostraban que ésta era la crónica de una demanda anunciada”.
La querella nicaragüense pretende que la Corte esclarezca de una vez por todas los derechos de Nicaragua y Colombia sobre las islas de San Andrés, Providencia y los cayos Quitasueño, Roncador y Serrana, ubicados en una extensión de más de 50.000 km2 en el Caribe.
Ésta es la primera vez que Nicaragua recurre ante la Corte Internacional para resolver la disputa territorial que mantiene con Colombia, después que el gobierno sandinista (1979-90) invalidó el Tratado Bárcenas-Esguerra, firmado con Bogotá en 1928.
Nicaragua, que afirma que este Tratado fue firmado bajo presión durante la ocupación norteamericana (1927-33), también tiene una disputa con Honduras ante el mismo tribunal por haber ratificado un Tratado de límites con Colombia, en el que reconoce como propiedad de este país los espacios territoriales que alega como suyos en el Mar Caribe.