Miles de nicaragüenses celebraron ayer la “Gritería”, regalando frutas, juguetes y dulces, entre otras cosas.

Arde fervor mariano

Cardenal Miguel Obando y alcalde Herty Lewites reparten juguetes, pitos, panas plásticas y otras cosas, a feligreses en la Catedral de Managua Pólvora estremeció a la capital ayer a las seis de la tarde Juan Carlos Bow [email protected] El cardenal Miguel Obando y Bravo, a las seis de la tarde de ayer dio por iniciada […]

  • Cardenal Miguel Obando y alcalde Herty Lewites reparten juguetes, pitos, panas plásticas y otras cosas, a feligreses en la Catedral de Managua
  • Pólvora estremeció a la capital ayer a las seis de la tarde

Juan Carlos Bow [email protected]

El cardenal Miguel Obando y Bravo, a las seis de la tarde de ayer dio por iniciada la “Gritería” del siete de diciembre. A partir de ese momento comenzó en grande la celebración en la que año con año miles de nicaragüenses se desbordan por las calles a celebrar las fiestas marianas.

En las calles de Managua se notaban muchas personas que iban de un altar a otro cantando a la Concepción de María.

Mientras en otros puntos de la capital se escuchaban las explosiones de cohetes y cargas cerradas.

En un altar instalado en las afueras de la Catedral de Managua, el cardenal Obando gritó el tradicional: “¿Quién causa tanta alegría?”, interrogante que fue contestada por todos los presentes, con “¡La Concepción de María!” Segundos después, el Cardenal decía: “¡María de Nicaragua!”, y le contestaban: “¡Nicaragua de María!”

El alcalde capitalino, Herty Lewites, estuvo presente en la celebración mariana realizada por el cardenal Obando. Lewites junto al prelado repartió pitos, panas y bolsos, entre otras cosas, a los presentes que llegaron a cantar a la Virgen María. Ante la avalancha de gente, el edil tuvo que lanzar los objetos, en vez de entregarlos.

Por otro lado, a eso de la seis y media de la tarde, algunos barrios tradicionales de Managua como Bello Horizonte, Villa Libertad, Monseñor Lezcano y San Judas, estaban adornados con altares que expresaban la genialidad e idiosincrasia del pueblo nicaragüense.

Hubo altares que fueron abiertos a las seis de la tarde y cerrados hasta que sus dueños no tuvieron nada que dar a las personas que le cantabn a la Purísima.

En las calles de la capital era común ver a niños, adultos y ancianos cargando sacos, bolsos y mochilas, llenos de los objetos que obtenían por cantarle a la Virgen María.

POR EL ESTADO DE DERECHO

El cardenal Miguel Obando y Bravo manifestó que este día (ayer) debía celebrarse en alegría, a la vez que invitaba a la oración y reflexión.

Dijo que “al celebrar el siete de diciembre, víspera de la Inmaculada Concepción o Día de la Gritería, invito a nuestro pueblo a que lo celebremos con alegría y le pidamos a la Virgen Santísima para que predomine en Nicaragua el Estado de Derecho”.

Añadió que María trajo a Cristo para reconciliar el cielo con la tierra, y que los nicaragüenses nos reconciliemos entre sí.

Obando expresó que “María es la Reina de la Paz, debemos aprovechar esta fiesta para pedir la paz de Nicaragua, la paz que significa reconciliación, que implica conversión, la paz que implica tener casa, y bienestar”.  

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