- Puerto Morazán aún recuerda
el horrible crimen de
Cristóbal José
Carol MunguíaCorresponsal/[email protected]
Un policía voluntario de Masaya localizó al sospechoso de un violento hecho de sangre que convulsionó al Occidente del país, por la forma fría y sin piedad con que descuartizó a su víctima, del que se decía era su amigo.
En el Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Chinandega, a cargo de la licenciada Rosa Velia Baca, se instruye la causa que se abrió hace nueve años en contra de Tomás Javier García Catín, de 36 años, quien junto a Rumaldo José Catín Santos habrían asesinado de forma atroz a Cristóbal José Vanegas Santos, cuando salía de una fiesta en la localidad.
REMEMBRANZAS
El comisionado Erick Brenes Castro, jefe de Investigaciones Criminales de Chinandega, dijo que “en junio de 1992, a una actividad social que se registró sobre la Carretera Tonalá-Puerto Morazán, llegaron los primos Catín Santos y García Catín a cobrar la vida de su amigo”.
“Durante los hechos lo agredieron con machete, le cortaron la oreja izquierda, le hicieron una herida contusa en el cráneo, le amputaron el antebrazo izquierdo y ambas piernas, dejándolo agonizando en el suelo, mientras se dieron a la fuga”, relata el expediente.
Tomás Javier negó los cargos ante la judicial chinandegana y aceptó ser testigo de los hechos, y culpó a su primo de la muerte de su amigo, afirmando que fue una pasada de cuentas por rencillas personales. Asegura que él huyó porque no quería verse inmiscuido en el caso y que salió a Managua y luego a Cofradía en Masaya, donde fue capturado.
La suerte del compañero de carnicería, Rumaldo Catín, se ignora; sin embargo sobre ellos pesa la pena máxima de 30 años de cárcel, pues los asesinatos son causas que no prescriben.