Democracia y seguridad humana

Wilmer Cuarezma Fuentes*

El país afronta un proceso de agudización de sus múltiples crisis: la económica, la política, la social, la cultural, la de derechos humanos y la del Estado de Justicia. No es sólo una coincidencia, es que la realidad del país al comenzar el siglo XXI es extremadamente grave. En 1994, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicó su informe anual de desarrollo humano en el cual se centró en el tema de la Seguridad Humana. En dicho informe se define la Seguridad Humana como: “la superación del miedo personal y colectivo a ser víctima o padecer flagelos como el hambre, el delito, la enfermedad, la privación de las libertades públicas, la exclusión, el abuso de la autoridad, el deterioro de los ecosistemas y la falta de oportunidades”.

El temor y la permanente zozobra que afecta la vida cotidiana de los nicaragüenses, es una de las principales causas de la insatisfacción y pérdida de las motivaciones, de enfermedades sicosomáticas y sicoafectivas, de crisis de legitimidad y de confianza en las instituciones públicas y privadas y de migraciones. La seguridad humana está centrada en la gente, es decir que toma a los individuos y a las organizaciones sociales como punto de referencia y no a los territorios, las estructuras político-administrativas y los gobiernos.

La seguridad humana está íntimamente relacionada con el tema del Desarrollo Humano, ya que ambos tratan de la liberación del miedo y la liberación de la necesidad, tomando como centro al Ser Humano para ampliar las gamas de elección de la gente en procura de su felicidad en un ambiente seguro. El desarrollo humano implica que la persona sea al mismo tiempo sujeto y beneficiario del desarrollo en la perspectiva de lograr para todos una base de dignidad, para lo cual se requiere conjugar la responsabilidad de las personas, de la sociedad y de los gobiernos. Estos temas han sido mencionados en los planes de acción resultantes de algunas de las Conferencias Mundiales más importantes que se han realizado en los últimos años, como son las del Medio Ambiente en Río de Janeiro en 1992; la de Derechos Humanos realizada en Viena en 1993; la de Población y Desarrollo, realizada en El Cairo, en 1994; la Cumbre Social, realizada en Copenhague, en 1995; la de Mujeres, realizada en Beijing en 1995; la de Hábitat II realizada en Estambul en 1996; y la reciente Cumbre del Milenio realizada en Nueva York en el año 2000.

Después de estas breves notas, vale la pena formularse varias preguntas: ¿Es posible la Seguridad Humana y Democrática en sistemas políticos débiles e ilegítimos y agobiados por la corrupción? ¿En quiénes recae la responsabilidad para garantizar la Seguridad Humana y Democrática? ¿Es útil el enfoque de Seguridad Humana y Democrática para abordar las causas estructurales de los problemas sociales? ¿Puede la Seguridad Humana y Democrática ofrecer caminos audaces y novedosos para abordar procesos de conciliación y de convivencia pacífica?

*El autor es Abogado y Notario Público.
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