Los nicaragüenses que votamos por don Enrique Bolaños el 4 de noviembre recién pasado, lo hicimos con la certeza de que lo que prometió como candidato en la campaña lo va a cumplir en su mandato a partir del 10 de enero del 2002, lo que él no prometió y ni siquiera mencionó en su campaña es el caso de los jubilados.
A lo largo de estos 22 años desde el año 1979 al 2001 hemos tenido tres presidentes y varios ministros en el INSS y también muchos jubilados han pasado a mejor vida, murieron con la esperanza de una pensión más justa para calmar el hambre que les arañaba el estómago vacío, nuevas personas han ingresado al club de miseria de los jubilados, tomando la bandera de lucha que dejaron los que murieron amargados por la falta de justicia, pues en este país hay muy pocos que lo tienen todo de sobra y muchos que no tienen absolutamente nada.
A lo largo de toda esta campaña, ni una palabra, ni una sola promesa se escuchó de los candidatos para los jubilados, nos pusimos y estamos chiva como se dice popularmente, pero estamos atentos.
Si don Enrique no nos prometió nada en la campaña, ¿tiene obligación de cumplirnos algo cuando sea presidente juramentado?
Tengo la esperanza puesta en él, por favor no nos defraude, no le siga agregando páginas a esta historia tan triste de los jubilados, a usted le toca escribir el último capítulo de esta historia con un final feliz, y cumpla con lo que prometió al pueblo de Nicaragua, para que pase a la historia como el estadista más grande de América.
Ignacio Iglesias Turcios