- Las zonas francas textiles estarán involucradas el próximo año en el proceso de certificación WRAP, que involucra los temas laboral y ambiental.
- Nueva certificación está encaminada a cumplir con estándares internacionales ambientales, laborales y de comercio
Martha Danelia [email protected]
Por considerarlo de importancia para la competitividad de la industria textil, el Programa Nacional de Competitividad impulsará el próximo año la certificación del Programa de Producción Responsable del Vestuario (WRAP, por sus siglas en inglés).
“Es una certificación a los aspectos que tienen que ver con la responsabilidad social que son de tema laboral, ambiental. Lo que estás aquí certificando es que vos cumplís con estándares internacionales en relación a los aspectos laboral, ambiental, de aduana, normas comerciales”, explicó Carlos Zúñiga, director ejecutivo del Programa.
De implementar la empresa esta certificación, dijo que ésta tendrá su impacto en la calidad, “porque al vos elevar los estándares de tus trabajadores, de las condiciones laborales, eso tendrá un impacto directo en la productividad y en el ambiente laboral de tu empresa”.
Declaró que la WRAP tiene aproximadamente seis años de estar promoviendo esta certificación que ya ha sido otorgada a empresas de México, Honduras y Costa Rica.
Según Zúñiga, la WRAP es una organización independiente, sin fines de lucro, que quiere promover este programa de certificación con el propósito de que los estándares legales, humanos y éticos en la manufactura se establezcan a nivel internacional.
ALGO VOLUNTARIO
“El programa es voluntario, no es una exigencia, pero hoy en día el tema comercial se asocia cada vez más al tema de la responsabilidad social y, eventualmente, esta certificación para las empresas que quieran vender sus productos en los Estados Unidos, por ejemplo, si no está certificada por el WRAP, no va a poder vender su producto”, agregó.
Pero para Gilberto Wong, secretario ejecutivo de la Corporación Nacional de Zonas Francas, antes de tomar una iniciativa como ésta se debe consultar con los empresarios.
A su juicio, si la certificación es requerida por los países que compran la producción nicaragüense, “obviamente” habría que implementarla y las empresas no se opondrían, pero si es regular por regular podría ser “peligroso”, puesto que se estaría obstaculizando el comercio, en vista de que las empresas que compran la producción tienen sus propios sistemas normativos de los aspectos laborales, ambientales y comerciales.
“Si unilateralmente se trata de poner un requerimiento que no lo ponen los mercados donde se coloca la producción, sería imprudente, las empresas de zonas francas se opondrían…, lo que estamos haciendo es poniéndole más debilidades (al comercio) que en otros países, y la idea es poner menos obstáculos, que debemos ser un país que ofrezca igual o mejores condiciones que los países del área”, declaró Wong.
En Nicaragua existen 44 empresas de Zona Franca que emplean a más de 40 mil trabajadores, y tienen exportaciones por el orden de los 300 millones de dólares.
VENDRÁN CONSULTORES
Carlos Zúñiga, director ejecutivo del Programa de Competitividad, señaló que están en proceso de contratar a los consultores para que hagan una presentación a la industria nacional y a los empresarios extranjeros que operan en el país sobre lo que es el programa de certificación WRAP, qué pretenden hacer con el mismo, lo que significa para cada una de las empresas.
“A aquellas empresas que quieran acogerse, vamos a ayudarles de alguna manera a que ellos entren en este proceso”, agregó.
Las empresas que deseen ser certificadas, indicó, primero deberán presentar la solicitud de aplicación al WRAP, luego harían una autoevaluación de su desempeño a través de una serie de preguntas que tienen que contestar y que están plasmadas en un manual proporcionado por la WRAP, una vez que esta organización verifique que la empresa está cumpliendo con lo establecido en el manual, son certificados, proceso que según dijo Zúñiga dura aproximadamente seis meses.