- Es uno de los dos ministros sobrevivientes en su puesto durante todo el período actual de gobierno, junto al titular de Marena. No pretende quedarse en el puesto, porque ya se siente cansado. Durante su gestión considera que su mayor dolor de cabeza fue el problema de la propiedad, la lucha perenne con la Contraloría y haber escrito la carta de despido a Byron Jerez
María Antonia López M. [email protected]
A sus 58 años, recién cumplidos el primer día de este mes, Esteban Duque Estrada rememora que su incursión en la banca fue ligada a asuntos relacionados a la tecnología química. En 1981 se fue a Miami donde trabajó como banquero en el South First Bank y el Republic National Bank.
El 2 de enero de 1992 empezó su trabajo en el Banco Mercantil de Nicaragua como gerente. En 1995 optó por organizar la apertura del Banco Caley Dagnall, donde permaneció hasta el 10 de enero de 1997, cuando aceptó ser ministro de Hacienda.
Es uno de los funcionarios más escurridizos a las entrevistas, pero ya una vez establecidas y con mucho esfuerzo personal, se transforma en una persona de gran fluidez oral.
¿Cómo congenió profesiones tan distantes y pasar de químico a banquero?
Cuando estudié Ingeniería Química hice una especialización en Proyectos y para hacerla me vi obligado a estudiar Contabilidad, Finanzas. Por otro lado, cuando vine a Nicaragua estaba iniciándose el Incae y en ese tiempo daban cursos de un mes, con profesores de Harvard y los tomé todos, Mercadeo, Producción, Contabilidad, Finanzas, Planificación, y luego los cursos dentro del mismo banco.
Pero nada que ver con la Química…
¡Ah!, pero manejé la Borden y la del Atlántico.
Prefirió quedarse con la banca…
Con mi experiencia en banca, cuando llegué a Estados Unidos tenía que quedarme en eso porque no me hubieran dado trabajo en otra cosa. En el City Bank me dieron un buen entrenamiento. Después la Universidad Centroamericana tuvo un programa para empresarios y allí íbamos los miércoles, todas las noches y los sábados y saqué un diploma en Derecho Empresarial. Me gustaba mucho ser banquero.
Cuando le ofrecieron el puesto de Ministro de Hacienda, ¿la pensó dos veces?
No, no la pensé. Analizando mi vida, me parecía que hacía falta en mi carrera un poco de servicio público y cuando el doctor Alemán me ofreció el ministerio yo lo acepté inmediatamente
¿No le dio temor, tomando en cuenta que es un ministerio de los más complicados?
No me dio ni pizca de miedo.
¿Sabía que se iba a encontrar con una gran cantidad de problemas?
Me lo imaginaba, pero los hemos ido sorteando y resolviendo. Hemos hecho cosas importantes en este ministerio que ojalá el país sepa aprovechar. Por ejemplo, el tema de la caja única hay un avance grande en cómo se manejan las finanzas del Estado, la conversión de los Bonos, de los BPI a que puedan ser transables en todos los mercados internacionales. Lo que hicimos con el Sigfa, la actividad de Intranet más el sistema de Contabilidad Electrónica, son logros que van a quedar y también avanzamos enormemente en la solución del problema de la propiedad. Además la colaboración con el Banco Central en el cumplimiento del ESAF, eso permitió que llegáramos al punto de decisión en el HIPC; no llegamos al Punto de Culminación pero ya dejamos el camino trazado para que a más tardar en el 2003 Nicaragua lo tenga y eso se va a deber en gran parte al esfuerzo que hizo este gobierno.
Usted ha sido uno de los ministros que más ha durado en su puesto durante este gobierno…
Sólo somos dos. El ministro Roberto Stadthagen del Marena y yo.
¿A qué lo atribuye?
Yo quisiera creer que hice un buen trabajo.
Se habla en que muchas veces el Presidente de la República interviene mucho en las decisiones del ministerio, ¿cuánto de autonomía tiene?
Este ministerio es bien sencillo, desde el punto de vista de autonomía, porque la principal actividad es administrar el presupuesto. El proyecto de presupuesto lo hacemos aquí, lo discutimos con el Presidente, él lo lee, le hace los cambios que estima convenientes, se manda a la Asamblea, donde se discute y se aprueba. Después lo que se tiene que hacer es administrarlo, entonces, como que no hay mucho que discutir, las cosas están bien claras, en lo que el ministro de Hacienda hace. Pero, todos los ministros estamos sujetos a la autoridad del Presidente de la República, quien es el jefe del gobierno.
¿Ha habido roces con el Presidente, cuando tienen que decidir sobre los montos del Presupuesto?
Pocas diferencias. Nos hemos llevado bien. La diferencia más grande que tuve con el Presidente fue una vez que lo invité a inaugurar un proyecto en el Ministerio y se fue a inaugurar otro, y no vino. Entonces, me puse muy enojado.
¿Por qué lo dejó abandonado?
No sé, me puse muy bravo, le reclamé, me dio las explicaciones y luego nos reconciliamos.
¿Pero en asuntos de presupuesto, no tienen problemas?, porque se ha criticado que hay fondos dirigidos a gastos burocráticos, ¿tienen discusiones fuertes?
Claro que sí. En cuestión de gasto burocrático; obviamente tiene que haber dónde recortar, pero el grueso son salarios, de los maestros, Policía, soldados del Ejército, de Salud. Es bien poco lo que se puede hacer en este país, a menos que tomés la decisión totalmente descabellada de cortar a la mitad el número de maestros que tiene el Estado, eso sería absurdo y atentatorio.
¿Cuál es su posición como ministro de Hacienda, en orientar o no el presupuesto a más gasto social?
Estoy de acuerdo en que la mayor parte del presupuesto debe orientarse al gasto público. En este proyecto que mandamos a la Asamblea aproximadamente el 50 por ciento son sociales, pero aumentar el 10 por ciento a los maestros es gasto social y gasto de lucha contra la pobreza, inclusive los sueldos de los médicos, pero la base económica para sustentar este tipo de gastos no da y hay que ir bregando en ese terreno y con paciencia.
¿Cuál ve usted como alternativa en el corto plazo, para superar ese problema, hay que esperar la condonación?
Eso sí, porque la condonación de la deuda va a dejar recursos, pero es algo que les he dicho a mis colegas en el gabinete económico y critiqué que este gobierno se centraba exclusivamente en la estabilidad macroeconómica, y nos olvidamos por completo de lo micro, dejamos que se desarrollaran automáticamente, creo que no debimos esperar eso. Yo espero que se le ponga atención a lo micro. Antes teníamos un Infonac y ahora no se puede porque las prioridades y los enfoques han cambiado.
Esos planteamientos no fueron escuchados…
No los hemos hecho en una forma ordenada. Te planteo eso, como algo que debimos haber hecho y no lo hicimos. Ojalá se haga en el futuro.
¿En ese momento por qué no se hizo?
Porque estábamos ocupados con la estabilidad macroeconómica, el HIPC; tal vez ahora que estamos encaminados alguien pueda dedicarse a pensar en eso.
De lo que ha sido su gestión, ¿cuál ha sido el mayor dolor de cabeza que ha tenido?
Tratar de resolver ordenadamente los problemas de propiedad. Ha habido problemas enormes, sentencias gigantescas, los waiver de Estados Unidos año con año que afortunadamente tuvimos un récord perfecto. Aunque ésa es otra cosa que tampoco hicimos. Nicaragua debería ponerse como meta de política exterior que se acabe el waiver, no tuvimos tiempo de hacerlo. Por un lado, el hecho de haber logrado cinco waiver es un éxito del gobierno, pero debimos ir un paso más allá.
¿Ha habido otros casos difíciles que ha tenido que enfrentar…?
Bueno, okey, está bien… mi lucha perenne con la Contraloría, yo he dicho en público varias veces, y lo mantengo, para quien me quiera oír. Para mí desde 1995 la Contraloría ha estado bien politizada, y se ha excedido en sus funciones, y que les corresponden a otras instituciones; por ejemplo, a la Fiscalía, a la Policía, a la Procuraduría General de Justicia. Prueba de eso son la gran cantidad de amparos que pierde la Contraloría en la Corte Suprema de Justicia. De 20 amparos que le meten a la Contraloría, pierden 18 y la solución no es que no hayan amparos, porque es un derecho fundamental del ciudadano nicaragüense. La solución es que la Contraloría respete los derechos constitucionales de los ciudadanos y labore dentro de su marco de acción. En eso difiero yo de mi gran amigo doctor Guillermo Argüello Poessy.
Estos enfrentamientos con la Contraloría ¿lo podrían tipificar como ministro “rebelde”?
¿Por qué rebelde? ¿Un ministro defensor de sus derechos?, la Contraloría no es mi jefe. Sería rebelde si no le hiciera caso al Presidente de la República. Con la Contraloría los problemas que he tenido es porque me señalan porque hay diferencias de opinión entre lo que señalan y lo que sostengo, prueba de ello es que los amparos los he ganado.
¿Me imagino que tuvo una situación difícil con el caso de Byron Jerez?
El problema con Byron es más bien sentimental, porque ha sido mi amigo desde que él era casi un bebé, fuimos vecinos antes del 79, cuando vivimos en Estados Unidos, era mi cliente en el banco, nunca quedó mal conmigo como cliente. Pero allí es lo que he mantenido siempre, que las instituciones hagan su trabajo y resulte lo que resulte.
¿Pero fue más difícil escribir la carta de retiro de la Dirección de Ingresos?
Pues sí, por el hecho de que es mi amigo. ¡Pero la escribí! En el momento que tuve que escribirla, la escribí. Ustedes se acuerdan, yo la leí.
También hay otros casos, y tal vez el más reciente. ¿El del informe del Banco Mundial sobre el Banic?
Viste eso del Banco Mundial. Dijeron que les había dado algo que no era el informe hasta que tuve que pedirle al Banco Mundial que me mandaran una copia certificada, que ya me la devolvió la Contraloría el original, o sea que eso es ya caso cerrado en cuanto a la veracidad del informe. Todavía está pendiente que levanten el sigilo bancario. Hay un juicio que metió la Procuraduría en contra mía, pidiendo que lo hagan, eso está de fallo, lo deben levantar en estos días. Ojalá lo hagan para conocer ese informe y antes de que yo me vaya de aquí para que no digan que yo quería esconder algo.
Otras cosas se ligan a su persona y en su carácter como ministro, es el asunto de las dietas…
Yo jamás en la vida he negado que percibo dietas, y considero que son parte de mi salario y lo he dicho miles de veces, yo recibo una cantidad más o menos igual o parecida a mi cheque fiscal. Ese decreto de las dietas es del 79 cuando el país estaba en un estado convulso. Además no dice se prohíben, sino se suspenden. Ha habido por lo menos 10 leyes donde específicamente se establecen dietas, lo cual quiere decir que tácitamente que si ese decreto ha sido válido estaría totalmente derogado y ésa es la opinión de la mayoría de los abogados en este país. Ilegales no son las dietas. Me han dicho que recibo mucha dieta.
¿Estaría dispuesto a que se establezca un decreto con un límite de dietas, tomando en cuenta las condiciones económicas del país?
Eso va a depender de lo que quiera hacer el próximo gobierno y yo lo respetaría.
¿Usted estaría de acuerdo en que se limiten las dietas?
Si de alguna manera lograran ellos tener un nivel de competencia tal, para que logren tener un manejo bueno del gobierno, sí.
En materia de privatizaciones, ¿cómo quedamos?
Ya la privatización de Enel se tomó una decisión de junta directiva que no vamos a seguir haciendo en este gobierno intentos de privatizar las plantas, que el próximo gobierno decida cómo va a ser. La privatización de Enitel hemos tenido una cierta dificultad por las demandas que existen contra el gobierno, por las deudas comerciales de la época sandinista que compraron ciertos grupos financieros que están tratando de resolver favorablemente la privatización de 40 por ciento; yo lo doy por consumado, pero tenemos que resolver el problema del envío de fondos a Nicaragua. De ahí le tocará al próximo gobierno si privatiza la transmisión eléctrica, si vende el resto de Enitel, si privatiza cosas como Iniser o la FNI, son decisiones que no vamos a tomar nosotros.
¿Va a continuar como ministro en el próximo período?
No creo. Cinco años de servicio público en este ministerio es fuerte… el pelo cuando entré lo tenía menos gris, así es que no tengo ningún plan. Primero, no me lo están ofreciendo y segundo porque mis planes son otros. He estado en pláticas con grupos empresariales locales y norteamericanos para ver qué podemos hacer. Primero me voy a tomar un mes de vacaciones y después me voy a poner a trabajar.
¿Don Enrique (Bolaños) no lo ha buscado?
No es bueno para don Enrique ni para el ministerio que no haya cambios, porque es un ministerio donde se manejan todas las finanzas públicas y es sano que haya un relevo. Afortunadamente, las personas que se rumora que tienen posibilidades para venirse a desempeñar son todas excelentes.
Si a usted se lo propone, no se queda…
No creo que le convenga, tiene que venir un relevo.
¿Qué vengan otros a echar canas…?
Que vengan otros a echar canas. Si don Enrique más adelante se le ocurre, con mucho gusto colaboraría, pero ahorita no. Creo que voy a tener suficientes cosas en la mano para estar ocupado.
DE QUÍMICO A BANQUERO
Esteban Duque Estrada nació en León en 1943, el primero de noviembre
A los tres años se trasladó a vivir a Managua con su familia.
Cuando cursaba el cuarto grado se dirigieron a El Salvador donde su padre fue nombrado embajador, luego en Guatemala.
Sus estudios de secundaria, los realizó en Nicaragua en el Instituto Pedagógico, donde le otorgaron una placa como el mejor alumno.
Se fue a Estados Unidos donde estudió Ingeniería Química
Ingresó al Banco Central de Nicaragua en el departamento de Investigaciones Tecnológicas.
Posteriormente laboró en el Infonac (Instituto de Fomento Nacional).
Años después el City Bank le contrata dando inicio a su carrera como banquero, trabajando en la parte crediticia en Managua y Panamá, hasta convertirse en Gerente de la Sucursal de esta capital y luego vicepresidente residente hasta mayo de 1977.
Logró trasladarse como gerente general del Banco Caley Dagnall hasta que lo nacionalizaron en 1979.
Más tarde se trasladó a Químicas Borden y la Compañía Química de la Costa Atlántica.