Los niñas y niñas que forman parte del movimiento de comunicadores de Somoto mientras son capacitados por las promotoras del Instituto de Promoción Humana.

La crítica pública de niñez comunicadora

En Somoto, los pequeños trabajadores de la calle reciben formación integral a través del movimiento de comunicadores Martha Marina GonzálezAdolfo Olivas OlivasCORRESPONSALES/[email protected] “Ustedes no tienen derecho a andarse metiendo en la vida de uno, ¡qué les interesa!”, le dijo una mujer campesina al niño Carlos Emilio Pérez López, uno de los 52 comunicadores que informan […]

  • En Somoto, los pequeños trabajadores de la calle reciben formación integral a través del movimiento de comunicadores

Martha Marina GonzálezAdolfo Olivas OlivasCORRESPONSALES/[email protected]

“Ustedes no tienen derecho a andarse metiendo en la vida de uno, ¡qué les interesa!”, le dijo una mujer campesina al niño Carlos Emilio Pérez López, uno de los 52 comunicadores que informan a la radio local NW lo que pasa en su comunidad o barrio del municipio de Somoto.

El reclamo de la mujer se debió a que el niño que integra el movimiento de comunicadores denunció, por la radio, a una familia que botaba la basura en un lugar público de la comunidad El Frayle, Totogalpa.

Junto a Pérez López, 23 niños más de las comunidades El Porcal, el Volcán, El Mansico, Uniles, El Frayle, Aguas Calientes, El Espino, El Zapotillo, La Playa y Cuyás; y 28 menores de los barrios periféricos de Somoto, participan del proyecto de atención integral a niños, niñas, adolescentes trabajadores del campo que impulsa el Instituto de Promoción Humana (Imprhu).

La niña Glenda Vanesa Cruz Izaguirre, originaria de El Espino, comunidad fronteriza con Honduras, aseguró que capacitarse como comunicadora le permite conocer los problemas que la niñez enfrenta, “sobre todo lo que los padres hacen con los niños, muchos de ellos son maltratados y de eso es lo que he reportado a la radio”, expresó.

Los niños y niñas que se desempeñan como comunicadores fueron seleccionados en sus comunidades, tomando en cuenta su inclinación hacia el área de comunicación, explicó la promotora de la red de Somoto, María Santiaga Hernández.

FORMACIÓN INTEGRAL

El movimiento de comunicadores rurales inició en el mes de febrero y desde entonces han recibido intensas capacitaciones sobre la comunicación, la nota informativa, el reportaje, la entrevista, las técnicas del micrófono y redacción.

Los comunicadores también reciben instrucción sobre costura, manualidades y carpintería e información variada. Durante los talleres de dos y tres días y mientras permanecen dentro del centro, los niños tienen acceso al material deportivo y escolar, así mismo reciben una formación integral para su desarrollo personal e intelectual, afirmó María Santiaga Hernández.

“Alguna gente de las comunidades rurales todavía no entienden la labor social de los comunicadores cuando nos reclaman por alguna noticia que sacamos, ahí es donde nos desanimamos, yo me siento mal porque no nos dan importancia”, comentó Carlos Emilio, mientras exponía en un taller la situación de su comunidad.

PARTICIPACIÓN ACTIVA

Los comunicadores rurales y urbanos participan de la radio y en la revista escrita del movimiento, “Hechos reales y fantasías”, donde por primera vez incluyen noticias, pasatiempos, letras de canciones y poemas escritos por ellos mismos.

INTERCAMBIAN EXPERIENCIAS CON PERIODISTAS

Para estos menores comunicadores fue de gran importancia participar en un encuentro con periodistas locales con quienes intercambiaron experiencias y dieron a conocer la labor que ellos desempeñan en defensa de sus derechos.

Para estos pequeños, que se han entusiasmado y algunos aspiran a convertirse en periodistas, lo más difícil es hacer llegar sus informaciones a la radio.

“La situación es difícil, a veces ocurre un hecho, lo escribimos a mano, pero después no encuentro cómo hacerlo llegar a la radio y estoy a la espera que alguien conocido o la promotora vaya al pueblo para enviarlo”, relató Glenda Vanesa Cruz.

Otros comentan que aunque han recibido cuatro talleres de capacitación, cuando en la comunidad pasa algo se les hace difícil escribir porque tienen que tomar en cuenta lo más importante y “a veces uno se confunde, además cuando la noticia es de maltrato o violación no podemos poner los nombres, a veces sólo las iniciales”, comentaron.  

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