- Creación de embriones tiene hasta ahora fines terapéuticos, pero Bush y grupos religiosos aseguran que “eso es moralmente equivocado”
- Científicos apoyan fines curativos, pero muchos temen aparición de seres desiguales y “monstruos”
EFE
WASHINGTON.- El primer experimento de clonación humana ha desatado un inmediato rechazo en las instancias políticas y religiosas de EE.UU. pese a que la creación de embriones sólo perseguía fines terapéuticos y no el desarrollo de un ser humano.
La Casa Blanca, el Vaticano, numerosos senadores y líderes religiosos han unido su voz para que se prohíba la clonación, tanto la que podría permitir la creación de un ser idéntico a otro como la concebida exclusivamente para la investigación.
Pero esta última, denominada “clonación terapéutica”, es una de las fronteras más prometedoras para la medicina porque podría permitir la obtención de células “madre” para tratar numerosas enfermedades.
La empresa Advanced Cell Technology, ACT, de Worcester (Massachusetts), anunció el domingo que ha clonado embriones humanos para obtener las células “madre” que contienen, ya que pueden ser útiles, afirma, para ayudar a “reducir el sufrimiento humano”.
La técnica supone la creación de embriones que deben ser destruidos para extraer las células que se forman en las primeras fases de desarrollo, cuando el embrión es sólo un “blastrocito”.
“Eso es moralmente equivocado”, ha declarado ayer el presidente estadounidense George Bush, quien ha pedido al Congreso que prohíba la clonación humana en cualquiera de sus formas.
“Nosotros no debemos crear vida —añadió Bush— para después destruirla”.
El anuncio de la firma ACT ha despertado el fantasma de la clonación de un ser humano, que para muchos abriría la puerta a un nuevo mundo de desigualdades y dejaría por el camino numerosas monstruosidades.
Pero la clonación destinada a obtener células curativas cuenta con el apoyo de la mayor parte de la comunidad científica internacional, que han visto en este método un tratamiento potencial contra el cáncer, la diabetes, la enfermedad de Alzheimer y Parkinson, entre otras muchas dolencias.
APOYO DE CIENTÍFICOS POR PROMETEDOR POTENCIAL
Científicos como Carl Feldbaum, que preside la Organización de Industrias de la Biotecnología de EE.UU., ha dado su apoyo al experimento de la firma ACT y, con anterioridad, la clonación terapéutica contaba con el apoyo de investigadores tan prestigiosos como Iam Wilmut, que clonó en Escocia a la oveja Dolly.
El potencial científico de los embriones clonados es muy prometedor, pero su obtención plantea problemas morales de solución difícil, porque para muchos grupos religiosos y de defensa de la vida, supone destruir los embriones, que sólo deben ser creados con la finalidad de dar vida.
Las consideraciones morales se han visto además relanzadas tras el anuncio del andrólogo italiano Severino Antinori y de la secta religiosa de los raelianos que aseguran que clonarán por completo un ser humano en los próximos meses.
El Consejo de Europa reiteró su “firme oposición” a la clonación humana, tras el primer experimento realizado en Estados Unidos por una sociedad de biotecnología.
“Toda tentativa de clonar un ser humano es inaceptable desde un punto de vista ético”, recalcó su secretario general, Walter Schwimmer, en nombre de la organización europea integrada por 43 países.
LAS TÉCNICAS EMPLEADAS
Para clonar los embriones, los científicos de ACT han utilizado dos técnicas diferentes, una denominada “partenogénesis” y otra llamada “transferencia nuclear”, muy similar a la que se utiliza con los animales y se puso en práctica por primera vez con la oveja Dolly.
En esta última técnica, el núcleo de un embrión se extrae para implantar en su lugar la carga genética que contiene la célula de un adulto, normalmente de la piel.
El resultado es que si el embrión se desarrollara en el útero de una mujer, podría dar lugar a un bebé genéticamente idéntico a la persona que aportó la célula donante. La clave para ese desarrollo estriba en las células madre que contienen el embrión.
Las células madre, también llamadas células embrionarias “stem” o “troncales”, comienzan a formarse en el embrión a partir del quinto o el sexto día de desarrollo.
Estas células pueden separarse y ser cultivadas, con el fin de que se multipliquen y se transformen en células específicas de cualquiera de los más de 200 tipos de tejido que existen en el cuerpo humano.
Los científicos confían en que estas células, diferenciadas como neuronas, podrían ser algún día implantadas en el cerebro de un paciente de Alzheimer y sustituir allí a las destruidas por la enfermedad.