Un polideportivo es una exigencia para montar los Juegos.

¿Cuánto cuestan?

Edgard Tijerino M. [email protected] Obtener la sede de los Juegos C.A. entusiasma, porque como dijo el Ing. Enrique Bolaños, fabrica la posibilidad de tener algo en lo referente a instalaciones deportivas, después de tantos años de no tener nada significativo. La alegría del pobre es lo más emocionante que podamos imaginar… ¡Eureka!, tendremos una mesa […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Obtener la sede de los Juegos C.A. entusiasma, porque como dijo el Ing. Enrique Bolaños, fabrica la posibilidad de tener algo en lo referente a instalaciones deportivas, después de tantos años de no tener nada significativo.

La alegría del pobre es lo más emocionante que podamos imaginar… ¡Eureka!, tendremos una mesa para comer, una silla para sentarnos, una hamaca para balancearnos, un radio para escuchar música… Es como para salir desnudos del baño como Arquímedes y gritar por las calles que tendremos algo.

¿Quién de ustedes le dio forma al sueño de poder caminar o trotar sobre una pista de tratán algún día? Uno se para frente a ese viejo estadio con su larga barba, sus rodillas crujiendo, atrapado por las telarañas, necesitado urgentemente de un bastón y lo escucha gemir frente a nuestra incapacidad de no haber podido hacer algo nuevo en medio siglo. Pasamos frente al llamado Estadio Cranshaw, el mismo que utilizó el equipo de Estudiantes de La Plata para entrenar en 1966, y siguen en pie las mismas cuatro paredes con un terreno aparentemente sometido a un fiero bombardeo. Uno se rasca la cabeza y se pregunta ¿Cómo es posible? ¿Qué otra capital en el planeta y sus alrededores tiene un Estadio de Fútbol tan deteriorado?

Créanlo… En mis casi 58 años, nunca he visto cubiertos de las vallas requeridas, los 8 carriles de una pista de atletismo, entre varias rústicas que hemos tenido… Ciertamente eso es una desgracia.

¿Cuántos años pasaron nuestros nadadores rebotando en paredes situadas a sólo 25 metros de distancia, no a 50?… Finalmente, se hizo una pileta con las medidas.

“Se que no tenemos nada, y eso nos impulsa a meternos de cabeza en éste proyecto”, me dijo el Presidente Electo desde Washington, y creo en su intención, pero cuando le pregunté sobre los costos, dijo no haber chequeado algún estudio pormenorizado, como debería haberse presentado en la reunión de ORDECA.

Es decir, que no sabemos cuánto va a costar el ambicioso proyecto y tomamos el reto. No es saludable asumir riesgos al bolsazo, cuando la única experiencia de envergadura que tenemos en el sector del deporte, es la organización de Mundiales como los de 1972, 1973 y 1994, realizados los tres por Carlos García, un amigo del Ing. Bolaños que seguramente ocupará una importante posición en el engranaje.

“El tartán para revestir una buena pista, cuesta más de un millón de dólares”, dijo ayer un experto en atletismo como es Yodi Elizondo, uno de los artífices de los últimos grandes Juegos Colegiales, aquellos organizados por el Movimiento Bosco Monge.

¿Y cuánto cuesta un estadio que por fin reemplace al viejo construido en 1948, seriamente deteriorado? ¿Y los otros escenarios necesarios? ¿Y la villa? ¿Y la preparación de atletas a lo largo de cuatro años comenzando hoy? ¿Y el apoyo logístico requerido? ¿Y el mantenimiento de las instalaciones? ¿Dónde serán ubicadas cada una de estas instalaciones? ¿Hacia dónde vamos a movernos solicitando apoyo? ¿Qué es lo que necesitamos y qué es lo que esperamos? ¿En cuánto tiempo estaremos listos para el primer chequeo?  

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