- Obsesionado con una niña, un joven de 18 años la mató aduciendo que la “ la amaba” y que no sería de nadie más
- Asesino intentó raro suicidio, pero falló; Policía tuvo que dispararle para desarmarlo
Mario Sánchez P. [email protected]
“Andáte de aquí, por favor. ¡Dejáme en paz! Ya te dije que no quiero nada con vos”, fueron las últimas palabras, que la menor Lidia Peralta Blandón, de 13 años, dirigió la mañana de ayer a Álvaro José Gutiérrez Mendoza, de 18, quien le respondió matándola al dispararle dos veces con una pistola calibre nueve milímetros.
Uno de los proyectiles no la tocó, pero el segundo la mató en el acto al destrozarle el occipital, cuando le penetró por la parte trasera de la oreja izquierda. Seguidamente, Álvaro José se retiró caminando tranquilo, y amenazando con el arma a los vecinos que comenzaron a seguirlo para capturarlo.
FIJACIÓN Y FRUSTRACIÓN
Los vecinos aseguraron que el ataque fue directo contra la menor, pues Gutiérrez Mendoza jamás reclamó al adolescente que caminaba con ella y con quien la celaba, ni lo atacó, a pesar de que éste nunca se retiró, sino que siempre se mantuvo en el sitio y hasta persiguió al homicida.
Gutiérrez Mendoza avanzó unos 40 metros y entonces intentó suicidarse. Se puso el arma en la parte media de la mejilla izquierda, y con el cañón apuntando hacia el piso se hizo un disparo que le salió al ras del maxilar inferior, y se sentó en la cuneta todo ensangrentado.
PELIGRO MAYOR
Minutos después llegó una patrulla de la Policía que andaba operando en el sector del Mercado Oriental, y los agentes comenzaron a persuadirlo para que botara el arma y se entregara, pero Gutiérrez Mendoza hizo otros disparos.
Posteriormente empuñó el arma y apuntó hacia los uniformados, por lo que uno de ellos le hizo un disparo que le rozó el dedo pulgar izquierdo y le hizo botar la pistola, relataron los vecinos y agentes que participaron en la captura.
CARTAS ADVIRTIERON
Según cuatro cartas dejadas por Alvaro José Gutiérrez Mendoza, él había decidido su destino y el de la joven Lidia Peralta Blandón.
Una de las cartas la fue a dejar al profesor Julio Maldonado Alvarado, director del Colegio José de la Cruz Mena, quien había sostenido una buena amistad con el joven y lo aconsejaba. Maldonado Alvarado leyó la carta que dice:
“Profesor Julio, Gracias por la confianza que Usted depositó en mí. Gracias por sus consejos que no los obtenía ni de un padre. Gracias por todo. En mi maletín ando los exámenes de física y los papeles que me dio ayer. Adiós. Lo espero en mi casa para que estemos cerca por última vez”.
Otras cartas las entregó a la profesora Marina Balladares, subdirectora del centro, otra a una conserje, otra a su profesora y una a la madre biológica de la adolescente.
ARMA CRIMINAL
Álvaro José Gutiérrez Mendoza, de 18 años, es hijo del capitán José Ernesto Leal, oficial de Asuntos Internos de la Policía Nacional.
La Policía se mostró hermética para informar sobre la situación del capitán Leal, pues el arma utilizada en el crimen es la suya. La Policía llegó a su casa la mañana de ayer, pero sólo se le tomó declaración para que explicara por qué su hijo andaba su arma.
Álvaro José había sido novio de Lidia Peralta Blandón, de 13 años, que estudiaba el primer año de secundaria en el Colegio José de la Cruz Mena, del barrio.
Era hija adoptiva de Mercedes Peralta, corresponsal de LA PRENSA en León, quien también pidió un castigo fuerte para el autor de este asesinato, porque el sitio donde ocurrió, la posesión del arma del capitán Leal, el caso y las amenazas de que era víctima su hija, demuestran que hubo alevosía, premeditación y ventaja.
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