Julio Sevilla Herrera [email protected]
Al analizar los resultados de los comicios electorales efectuados el pasado 4 de noviembre, me es difícil no detenerme a reflexionar acerca de la abrumadora cantidad de candidatos arnoldistas que obtuvieron diputaciones. En su inmensa mayoría, por no decir en su totalidad, estos futuros o actuales padres de la patria, son un grupo de ex funcionarios del actual gobierno que van a la Asamblea Nacional en busca de “impunidad”; otra buena fracción está integrada por familiares del mandatario Arnoldo Alemán.
En realidad no me sorprende que el pueblo a última hora se haya volcado a darle su voto al Ing. Enrique Bolaños. Este desborde de votantes se debió a la manipulación ejercida sobre las masas más ingenuas políticamente a través de la ya característica campaña sucia de los liberales constitucionalistas. A pesar de esto, hay algo que sí me inquieta, y es que los electores hayan “premiado” la gestión gubernamental de Arnoldo Alemán llevando al Parlamento al menos 50 diputados de su partido, quienes apoyarán las intenciones de este caudillo liberal y le permitirán mantener el poder en el Ejecutivo, perfilándose una potencial situación de cogobierno protagonizada por él mismo y el presidente electo Enrique Bolaños.