Estimada Psicóloga:
Conocí a un joven desde que teníamos siete años, fuimos novios de infancia, a medida que crecimos mi familia hizo hasta lo imposible por separarnos, el tiempo transcurrió, finalmente a los 14 años cada quien tomó su camino, él se casó.
Con el tiempo tuve una relación que dejó como resultado una hija, cuando la niña estaba aún tierna comencé a salir con otro joven, hasta que me casé en el 1996, de este matrimonio nació otra niña.
En esta relación, cada uno vivía con su familia, pero en el 1999 empezamos a vivir juntos, con el tiempo empezaron los problemas, a tal punto que él me corría de la casa, no mantenía los gastos, etc. Estuvimos juntos sólo nueve años.
En todo este tiempo el que fue mi primer novio nunca dejó de buscarme. En febrero de este año nos encontramos y él me pidió que volviéramos, los problemas de mi casa con mi esposo cada vez eran peores y eso me impulsó a tomar la decisión. Ahora estoy confundida, estoy segura del amor de mi primer novio ahora que estamos juntos, pero tengo miedo de lo que ahora pueda pasar.
Respuesta:
Casarse puede constituir un desafío, pero mantener una buena relación en el matrimonio año tras año no lo es menos. ¿Qué se quiere para mantener una buena relación? Un factor fundamental es el sentimiento de compromiso de ambas partes. La idea de un compromiso solemne asusta a muchas, porque éste requiere de mucha preparación emocional y psicológica y de mucha madurez.
Ahora te invito a hacerte una pregunta ¿En qué estás contribuyendo para que tus relaciones se desvanezcan? ¿Cuánto estás preparada para compartir con alguien tu vida?
Casi siempre pensamos, antes de unirnos a alguien, cuáles son las cualidades que nos gustaría que tuviera nuestra pareja, novio o compañero, cuando lo que tendría que ser primero es preguntarnos qué cualidades tengo que puedan contribuir, o que generen inestabilidad a mi relación.
Una relación de pareja no cambia nuestra personalidad, podemos aprender a ceder, a negociar y a compartir, pero no debería suceder lo anterior.
Te percibo confundida, sin saber qué es lo que querés para tu vida, haciendo las cosas casi en automático, sin percibir ni medir las consecuencias. Nunca deberíamos pensar que haciéndonos mal a nosotras mismas le hacemos daño a otros. En todo esto la más afectada podrías estar siendo vos misma, y las que se afectan indirectamente son tus hijas, pues ambas han nacido en condiciones de mucha inestabilidad.
¿Qué necesitás en este momento? ¿Estabilizarte personal y emocionalmente o complicar más tu situación?. Ya le has reclamado mucho a tu familia con tu comportamiento, el que no hayan aceptado tu relación, ahora te toca a vos como adulta decidir vos misma y por vos qué hacer con tu vida y para tu vida.
Si estás confundida y sentís miedo, puede significar que hay cosas en tu vida a las que les tenés que dar orden y prioridad, principalmente siendo honesta con vos misma.
¿Qué es lo que buscás en los demás? No tengás miedo de estar sola con vos misma, con tu intimidad, de escucharte y atenderte. Te siento vacía, sin contar con algo propio, personal que te haga sentir orgullosa, libre, relajada y realizada. Revisá cuántos resentimientos estás cargando y ya te estás pesando. Es hora ya de irte liberando para encontrarte, para ser vos misma.