Hagamos algo por los pobres

Manuel F. Ayau CordónAIPE

CIUDAD DE GUATEMALA.— Las reuniones internacionales sobre comercio, como la de la OMC en Qatar, nos ilustran sobre un fenómeno notable de nuestra era: el atraso intelectual del mundo en materia de comercio. Con el tiempo se verán estas irracionales reuniones, como ver a un grupo de aborígenes supersticiosos, auto inflingiéndose algún dolor, negociando dejar de hacerse daño a sí mismos siempre y cuando los otros hagan lo mismo. “Si tú persistes en hacerte daño, en reciprocidad yo también me lo haré”. Parece que no se han enterado del hecho, no controvertido en la ciencia económica aunque sí en el ámbito político y empresarial, que el mayor daño de las restricciones al comercio establecidas por el gobierno de un país es a los ciudadanos del propio país que las pone.

Pasa inadvertido, aún para quienes dicen estar a favor del derecho de propiedad privada, que los intercambios son entre personas y no entre países y que lo que se intercambia es propiedad privada. Lo fundamental es que Pedro Pérez siembra café en Guatemala y compra un cuadro de Pierre Lemieux en París, o una moto de Li Huang en Taiwan. Pedro Pérez produce café porque se enriquece con sus compras, no con sus ventas. Para Pedro vale más la moto que compra que el café que vendió para comprar las divisas necesarias para comprar la moto. Pedro Pérez comercia para enriquecerse y no para empobrecerse. Entonces, ¿cómo es posible pensar que los ciudadanos de un país se empobrecen con sus importaciones? ¿Qué otro objeto tendría que exportar?

¿Acaso las restricciones son para evitar un beneficio? Claro, aparte es si el objeto es puramente fiscal, pero lo absurdo es pretender justificar restricciones por razones económicas, como ejemplo, para evitar un déficit en la balanza de pagos, etc. Eso es absurdo porque ningún “país” enviará motos si no le pagan con el café convertido en divisa. Para técnicos: la Cuenta Capital necesariamente es espejo de la Cuenta Corriente.

El café no es “del país” más que en un sentido figurativo. Es sólo de Pedro Pérez pues ya remuneró a todos los que colaboraron con él: a los trabajadores les pagó y puede estar satisfecho de haber ofrecido una oportunidad mejor que la que ofrecen otros, incluyendo a sus críticos que nada ofrecen. La remuneración al gobierno también es cuenta saldada pues paga sus impuestos. El remanente, cuando lo hay, es sólo de él y si lo quiere cambiar por la moto, en justicia no le incumbe ni causa daño a nadie. La interferencia de otros, utilizando el poder coercitivo de la fuerza pública es ilegítima, es una violación al derecho de propiedad del fruto de su trabajo. Es inmoral. Además, es empobrecedora. Y justificarlo aduciendo que en todo el mundo lo hacen es… (ponga Ud. la palabra, con toda la caridad del caso). Para los micos que les gusta hacer lo que hace el mono, los legisladores de los países ricos también son ejemplos de irracionalidad en este campo y no hay que caer en el mismo error. La ignorancia no es patrimonio exclusivo de los países pobres.

Si en verdad queremos disminuir la pobreza, entre otras cosas debemos dejar de infligirnos daño a nosotros mismos. Debemos urgente y unilateralmente eliminar las aduanas porque además de ser inmorales nos empobrecen por muchas razones: suben los precios hasta de lo que no importamos, son arbitrarias, son discrecionales y consecuentemente corrompen, convierten algunas producciones que no son económicas en rentables y otras que sí son económicas en no rentables; afectan la competitividad del país con el artificial costo de mayores inventarios en las fábricas, en las aduanas y en tránsito, causan innecesarios gastos burocráticos y privados, distorsionan antieconómicamente las decisiones en la asignación de recursos. Hagamos algo por los pobres: ¡eliminemos las aduanas!

Empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín.
www.aipenet.com
  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí