Edgard Rodríguez C. [email protected]
Taiwan.- Han transcurrido ya trece años desde aquel 1988 que Sandy Moreno no desea recordar. Lo que trató de hacer, le salió mal. Fue un problema verlo en las bases, y cuando corrió fue atrapado. Para remate, su manopla en el short era como guante de boxeo y a menudo estaba situado en el lugar incorrecto.
Sin embargo ahora que el Campeonato Mundial de China sólo nos queda como referencia, no tengo dudas de que el pinolero que jugó más fuerte aquí, fue justamente Sandy. Y en esta ocasión, las cifras se corresponden con el entusiasmo y clase desplegados en el terreno por este jardinero que cerró con .357 en su promedio.
No crean, aun en medio de las ruinas que han quedado tras nuestra expulsión del torneo, hay detalles que pueden ser rescatados. Henry Roa volvió a lucirse con el bate, y ese pitcheo de Asdrudes Flores ante EE.UU. hay que ponerlo en un cuadro. Pero particularmente me gustó el fuego que proyectó Moreno.
Nuestro bateo fue engañoso en este Mundial. Hay promedios que se le elevaron ante Francia y Sudáfrica, pero cuando hubo pitcheo riguroso, se vinieron abajo. Desde luego, hay excepciones como Roa, que no tuvo pausa durante el evento. Y ahí hay que agregar a Sandy, quien dio sus hits cuando el reto era duro.
Por ejemplo, a los chinos sólo les dimos 8 hits. Dos fueron de Sandy. Ante los dominicanos también dimos 8. Dos fueron de Sandy. Y entre los 12 con EE.UU. uno salió de su bate. Ah, también le metió 3 a Italia, 1 a Francia y 1 a Sudáfrica.
Pero se trató, evidentemente, de una labor pareja en el campeonato.
Además, se adueñó del jardín izquierdo y luego de los primeros dos partidos, lo subieron de noveno a segundo en la alineación. Fue un patrullero seguro, se le vio “josear” en todo momento y a menudo intentó prenderle fuego al bateo nica, pero faltó réplica y eso explica el hecho de que sólo acumule dos anotadas.
Pero después de debutar con 200 en un Mundial (1988), saltar a Edmonton en 1990 con .250, mejorar a .306 en 1994 en Nicaragua y resumir .297 en Italia 1998, Sandy consiguió ahora su real graduación.