En letra pequeña

Fabián [email protected]

“UN PEQUEÑO FAVOR…”

Emiliano Chamorro, el viejo caudillo conservador, cuenta en sus memorias que durante “El pacto de los generales”, Somoza García le pidió un favor aparentemente intrascendente: “Mire”, le habría dicho Somoza, “es que tengo un hijo que me ha salido un poco díscolo y, pues, veamos cómo lo colocamos aunque sea de diputado”. El hijo era Luis Somoza, a quien efectivamente lo hicieron diputado. Una vez que lo fue, lo eligieron presidente del Congreso y como presidente del Congreso sustituyó a su padre cuando éste murió asesinado, y así vivió la dinastía somocista hasta 1979. ¡Todo comenzó con dejar a un piche “aunque sea de diputado”!

CAMINO LISTO

Algo parecido debió haber ocurrido con la diputación de Arnoldo Alemán. A estas alturas el Frente Sandinista debe estar viendo las consecuencias de haberle concedido una diputación al doctor Alemán, algo a lo que no se le dio mucha importancia cuando se la regalaron. Ahora, con esa diputación puede ser presidente de la Asamblea Nacional, y desde ahí con los votos leales que parece tener, reformar a su gusto y antojo la Constitución y las leyes para hacerse otra vez con la banda presidencial sobre su amplia barriga.

REQUISITOS

Así que no nos extrañemos si en la Constitución aparece de repente: “Podrán ser Presidentes de la República aquellos ciudadanos nicaragüenses que pesen más de 300 libras, que residan en cierto sector de El Crucero y que hayan sido al menos una vez presidentes de la república”. Y así cuantos requisitos sean necesarios para eliminar la competencia. Al decir del propio Luis Somoza, refiriéndose a su hermano Tacho: “Lo difícil no es que suba, lo difícil va a ser bajarlo”.

¿VICE?

La pregunta del millón es: ¿Se dejará Bolaños? Conociendo al doctor Alemán como lo conocemos, a nadie le sorprende que quiera seguir siendo el Presidente de Nicaragua, lo que sí sería para asustarse es que don Enrique Bolaños se conforme con seguir siendo el vice que siempre ha sido.

REDONDEO

Yo era de esos ciudadanos que jamás imaginó que BellSouth y Enitel me asaltaran cada día con eso del “redondeo”, que no es más que cobrar por un servicio que no se prestó. ¿Cómo es posible que si yo consumía 10 segundos en una llamada de celular ellos me cobraran medio minuto? Con razón notaba que el reloj de BellSouth era el más rápido del mundo y sus minutos los de menos segundos que yo conozca.

DIVORCIO

Lo raro de todo esto es que el gobierno, este mismo que está por terminar su mandato, fue el que le concedió todo: monopolio, tarifas privilegiadas, redondeo, etc. Y ahora, aparece quitándole todo lo que tan alegremente le dio a costillas de los consumidores. Algo pasó entre la repartición aquella y la “malquerencia” de ahora. BellSouth debería contarnos esa historia completa.  

Editorial
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