El cacareo del FNUAP

Elida Z. Solórzano

El miércoles 6 de noviembre recién pasado el Fondo de las Naciones Unidas para Asuntos de Población (FNUAP) también llamado UNFPA (que son sus siglas en inglés), hizo pública en más de 22 naciones su informe sobre “El Estado Mundial de la Población”. Ecos de ese informe salpicaron a Nicaragua por medio de declaraciones de Tomás Jiménez, representante del FNUAP en Nicaragua. Con muy poca fineza, dice el señor Jiménez que los nicaragüenses nos multiplicamos como conejos.

El FNUAP es muy conocido por la producción de informes altamente ideológicos que se contradicen, incluso con los datos arrojados por otra instancia de la ONU, la División de Población de Naciones Unidas del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales cuyo Informe “Monitoreo de la Población 2001” desafía casi todo lo que FNUAP quiere que creamos.

El “cacareo” del FNUAP siempre tiene un fin ideológico que va al son de “un indio menos, un plato más”, pero siempre se les olvidan los ingredientes que producen más y mejores platos que es el “capital humano”. Su finalidad inmediata esta vez es dominar la próxima Conferencia Mundial sobre Desarrollo Sostenible que se llevará a cabo el año entrante. Esa Conferencia sería la revisión de 10 años de la Conferencia Mundial sobre Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro, 1992. Esta revisión popularmente será conocida como Río+10.

Digan lo que digan los señores del FNUAP, aquí y en la “Cochinchina”, existen estudios técnicos serios que revelan que no hay una probada relación simple entre el crecimiento de la población y el económico, tamaño de la población y recursos o crecimiento de la población y la condición del medio ambiente. El FNUAP insiste en quedarse con la teoría trasnochada maltusiana de crecimiento dinámico a pesar de su falsedad probada. Simplemente le proporciona la retórica y la emotividad que lleva a la promoción del aborto y a la homosexualidad disfrazados en los flamantes “derechos sexuales y reproductivos” que promueven la no reproducción humana.

El tamaño de la población no equivale a pobreza, sino que son las estructuras sociales y económicas las que fomentan la pobreza y el mal uso del medio ambiente. El FNUAP no toma en cuenta en ningún momento las teorías del “capital humano”, donde el recurso humano, el más valioso de todos, con sus capacidades cultivadas por la educación y la salud, nos llevan al desarrollo social y económico. Educación, señores del FNUAP, es lo que conseguirá una armoniosa relación entre población, medio ambiente y crecimiento económico. El desarrollo sostenible no es la suma de las ideologías del género y Malthus combinados con protección del medio ambiente. Si nos basamos en premisas falsas podemos seguir degenerando aún más la moral de los nicaragüenses por medio de legislaciones, políticas y hasta acciones educativas equivocadas en vez de promover el “capital humano”. La educación es el mejor planificador de los nacimientos y no necesita de controles externos que siempre irrespetan la dignidad y libertad de las personas.

La autora es socióloga  

Editorial
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