- Sin recursos ni apoyo, Nicaragua no pudo avanzar en el Mundial
Edgard Tijerino M. [email protected]
¡Qué ilusos somos!.. Soñamos con una Selección Nacional de Béisbol no contaminada por la mediocridad de carcome todas las estructuras de este desventurado país, y perdemos contacto con lo real.
¿Qué tipo de Sistema de Salud tenemos? Pregunten a quienes lo han comprobado en carne propia… ¿Cómo anda nuestra economía? Hay llenos completos en cada uno de los semáforos con la desesperación aguijoneando implacablemente… Tenemos una Policía desarmada, desnuda y enclenque, carente de los mínimos recursos… El desempleo cabalga alegremente por las calles mostrando nuestra incompetencia para gobernar.
Todo eso es cierto, pero queremos sacar de entre esas ruinas, una gran Selección Nacional de Béisbol… Por favor, seamos sensatos… Esa es la mejor Selección que podemos formar, y como no tenemos el material humano requerido, ni los recursos, ni las instalaciones, ni la organización, ni la preocupación sobre el deporte, ni el apoyo que tienen los otros países, nuestras posibilidades son mínimas, dependen de algo milagroso, pero lamentablemente, nunca he visto a alguien por ahí frotando la Lámpara de Aladino. Nuestras “Mil y una noches” han sido amargas.
Desde que se abrió espacio para peloteros profesionales, sabíamos que nuestras desventajas serían mayores y más agobiantes, por una razón muy sencilla: mientras todos los países del Caribe, más Estados Unidos, Canadá, los asiáticos y también Australia, tienen a muchos peloteros profesionales moviéndose en los diferentes niveles del béisbol organizado con presencia fácilmente visible en las Grandes Ligas, nosotros apenas contamos con dos discretos big leaguers y una media docena de peloteros tratando de proyectarse en las Ligas Menores.
¿Y qué queríamos?.. ¿Estar entre los mejores de un Mundial? ¿Pelear una Copa? ¿Obtener una medalla en Panamericanos? ¿Clasificar para unos Juegos Olímpicos?
Por Dios, seguimos viendo al mundo de la manera como desearíamos que sucediesen las cosas, y no como realmente suceden… La nueva correlación de fuerzas del béisbol mundial ex-amateur, nos envía a la parte de atrás de la tabla de posiciones.
En Dominicana, por citar un caso, sin sus big leaguers —que son un montón—, tienen material para seis equipos profesionales, y eso que muchos peloteros deciden tomarse un descanso mientras llega el Spring Training… Aquí tuvimos pelota profesional en los años 50 y 60 con 4 equipos y sólo tres peloteros nicas en el terreno en cada line up. Es decir, que la escasez es algo viejo… Y para remate, varios de esos “nicas”, eran nacionalizados… Consideren que sólo hemos producido un big leaguer de calidad comprobada en más de un siglo. ¿Cuándo podríamos estar discutiendo alrededor de un All Star pinolero de big leaguers?
En un país donde no hemos podido ser capaces de construir un estadio desde hace 30 años, cuando un terremoto dejó el viejo parque inaugurado en 1948 lleno de cicatrices, en condiciones paupérrimas, con un presupuesto caricaturesco alrededor del deporte, sin un establecimiento de prioridades en ese sector, limitado a sólo unos 30 peloteros de calidad, dependiendo todavía de gente con más de 15 años de experiencia en Selección por falta de retadores, no podemos pensar en un gran equipo.
¿Cómo vamos a ser implacables en la crítica si estos peloteros se debaten en medio de la mediocridad de nuestro deporte?.. Si el propio Director del INJUDE vive “manos arriba”, si no se dispone de fondos para garantizar la presencia de un permanente Cuerpo de Adiestradores, si no hay agua en el Estadio, si se suspenden juegos por falta de bolas, si no hay preocupación, si vamos casi descalzos a unos Centroamericanos, ¿qué es lo extraño de no haber clasificado retando a grandes potencias?
Pregunto: ¿Cuántos de nosotros podemos calificarnos como fuera de serie en los trabajos que realizamos derrotando a los factores adversos que nos rodean para atrevernos a tirarle piedras a estos peloteros?… Hay sus casos, pero muy pocos. La inmensa mayoría, como los seleccionados, estamos atrapados por la mediocridad.