Marco A. Valle
El reto principal que tiene el presidente electo Enrique Bolaños es superar la lidia que tendrá con el futuro diputado Arnoldo Alemán. Si lo logra, Nicaragua avanza y todos y todas ganamos, de lo contrario, como mínimo, dejará el país como estamos.
A los ojos de la ciudadanía esa lidia tiene rato, pero empezó a ser más evidente en la campaña electoral cuando Bolaños marcó distancia respecto a Alemán: “Yo soy yo y no me parezco a nadie”, paso que le produjo buenos resultados. En ese sentido, mantuvo un perfil propio en la propaganda, actos, y declaraciones, no apareciendo Alemán en lado alguno, en tanto al presidente actual tampoco se le sintió animado en su apoyo a Bolaños, y más cuando éste arreció su distanciamiento condenando la corrupción, además de expresar que nadie estaría por encima de la ley, prometiendo que a quien se encuentre culpable le caería todo el peso de ésta.
En estos días de victoria, las diferencias son más evidentes. En su mensaje como presidente electo, Bolaños, en un párrafo refiriéndose a los diputados liberales dice: “…confío en que pondrán todo de su parte para trabajar en armonía con mi gobierno…”. Porque hay pugnas escribió eso; confío y armonía son palabras claves que denotan los problemas existentes. Si no hubiese problemas, esa expresión saldría sobrando, o no pensaría redactarla. Esa misma preocupación se trasluce en su reciente visita a Jinotega, cuando reafirmó que los diputados electos deben acompañar a su presidente y vicepresidente para cumplir las promesas.
Asimismo, en el mensaje no se menciona a Alemán, y en ningún momento se ha visto a Alemán y Bolaños festejando la victoria, al mismo tiempo que mientras uno anda por un lado, el otro anda por otro lado. No andan juntos ni antes ni ahora.
En el mismo ámbito, mientras Bolaños manifiesta que no le gustaría Alemán como presidente de la Asamblea y que pedirá reformar la Ley de Inmunidad, es un secreto a voces que el futuro diputado maniobra para ser presidente de ese poder del Estado poco después del 10 de enero próximo, y ya empezó a precipitarse contra la libertad de expresión y los medios de comunicación, lo mismo que contra el Poder Judicial calificándolo de corrupto, y que va a barrer a los jueces, e igualmente anuncia la continuación de su programa radial ahora con el nombre de “El diputado habla con su pueblo”. Todo indica que luchará por mantenerse como líder del PLC y del futuro gobierno, y por lo enseñado hasta ahora difícilmente cambiará.
Por su lado, el Presidente electo recibió un mandato y, como él dice debe cumplirlo. Hoy tiene la confianza de la nación. Está comenzando con un activo considerable que incluye los medios de comunicación y todos los sectores sociales, económicos, políticos y religiosos, y las declaraciones del FSLN y la Convergencia Nacional que formulan el desarrollo de una oposición constructiva, con quienes, según declaró, está dispuesto a negociar. Bolaños también tendrá que negociar con Alemán.
Mas, en toda esta telaraña creemos que el punto que introduce más turbulencias es su lidia con el futuro diputado Alemán. Ese es su reto principal. La comunidad internacional estará atenta. Esperamos, por el bienestar de Nicaragua, que logre superarla.
El autor es Consultor en Seguridad Pública