¿Estamos generando empleos y combatiendo la pobreza en Nicaragua?

Gilberto Cuadra

El ministro de fomento, industria y comercio nos informa desde Doha, Qatar, donde se desarrolla la IV Conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que Nicaragua junto al resto de países de Centroamérica solicitan ampliar el régimen de beneficios para las empresas sujetas al régimen de Zonas Francas.

Tomando en consideración que Nicaragua por su extrema pobreza, según declaración de otros funcionarios del Gobierno de Nicaragua, con un per cápita menor de 1,000 dólares por año, gozaría a partir del 2003, según el ALCA y la OMC, de un régimen de excepcionalidad único, que ahora disfruta el resto de Centroamérica, pero que pierden a partir del año 2003. ¿Cabe preguntarse si no hay confusión en nuestro gobierno y si no sabemos y entendemos qué es lo queremos y qué es lo que el país necesita?

Es importante preguntarse si Nicaragua ha conseguido a cambio, un importante instrumento de ofertas para la inversión nacional y extranjera en lo que respecta a Zonas Francas y maquila. Nos importa saber, si a cambio de esa gran oportunidad que les cedimos a nuestros hermanos centroamericanos, unidos en los ideales morazánicos, hemos conseguido otras ventajas y oportunidades que favorezcan la generación de empleos productivos y permanentes que nos ayudarían al combate a la pobreza, que tanto se pregona pero que no se cumple. Nos preguntamos si los miles de empleos que se necesitan desesperadamente en Nicaragua han sido negociados a cambio de mejores beneficios.

Sabemos los nicaragüenses que la generación de empleos a través del régimen de Zonas Francas o la maquila, suman a la fecha un total de más de 40,000 empleos permanentes, en su mayoría personas del sexo femenino, quienes anualmente reciben un salario total de no menos de 65,000 millones de dólares. Esas 40,000 personas a su vez producen empleos periféricos que andan alrededor de 60,000 personas adicionales, que trabajan en transporte, agricultura, comercio, industria y otras actividades conexas.

Si queremos parar el empobrecimiento del país y el éxodo continuo de nuestra juventud, debemos de crear por lo menos unos 80,000 empleos adicionales en la maquila, desde textiles hasta componentes electrónicos. De esta manera estaríamos combatiendo la pobreza y el subdesarrollo, estimulando la educación y frenando la emigración de los jóvenes más prometedores que buscando futuro: emigran del país, empobreciendo más a Nicaragua.

La globalización está en todas partes del mundo, y en Qatar precisamente se está admitiendo como socio con todos los derechos, al país más poblado del mundo, nos referimos a la China, tanto en su expresión continental como en su expresión insular de Taiwan. Es decir, el mundo se vuelve más competitivo y nos exige a los nicaragüenses a usar con mayores eficacias las ventajas geográficas y humanas que tenemos por ser un país situado en el Centro del Continente Americano, a tres horas en avión del país del mayor consumismo del mundo y no podemos, por quedar bien con sombrero ajeno, dispensar nuestra apremiante pobreza con gestos de cortesía que aparentemente salvo una explicación muy clara del gobierno, hayamos obtenido del resto de Centroamérica en los emiratos árabes (Qatar).

Por el bien del país y por los miles de desempleados que necesitan esa generación de empleos que producen las Zonas Francas, exigimos una explicación de nuestra delegación oficial ante la Organización Mundial de Comercio.

El autor es Director del Parque Industrial Zona Franca Saratoga  

Editorial
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