El Sumo Pontífice besa a una bebé ayer en Roma.

Juan Pablo II intercede por pueblo afgano

AP CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II instó ayer a enviar urgentemente ayuda humanitaria para el pueblo de Afganistán, y condenó las diferencias entre los ricos y los desposeídos del mundo, señalando que eso sólo alimenta los conflictos. Juan Pablo no mencionó directamente los ataques militares encabezados por Estados Unidos contra Afganistán durante […]

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CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II instó ayer a enviar urgentemente ayuda humanitaria para el pueblo de Afganistán, y condenó las diferencias entre los ricos y los desposeídos del mundo, señalando que eso sólo alimenta los conflictos.

Juan Pablo no mencionó directamente los ataques militares encabezados por Estados Unidos contra Afganistán durante su mensaje, desde su ventana en la Plaza de San Pedro.

Luego de hacer notar que hay personas en muchas partes del mundo que sufren falta de alimentos, agua, vivienda y cuidado médico, el pontífice señaló que “especialmente, en este momento de gran preocupación internacional, yo pienso en el querido pueblo de Afganistán al cual es urgente llevar toda la ayuda necesaria”.

“Es una emergencia para el mundo, la cual no debe hacernos olvidar, sin embargo, que en otras partes del mundo desafortunadamente aún persisten condiciones de pobreza extrema y necesidad apremiante”, agregó.

“Al enfrentar estas situaciones, no es suficiente limitarnos a iniciativas extraordinarias. El compromiso con la justicia requiere de un cambio auténtico en el estilo de vida, sobre todo en las sociedades ricas, así como de una justa administración de los recursos, tanto en los países ricos como en los pobres”, dijo Juan Pablo II.

“Los actuales y grandes desequilibrios alimentan de hecho los conflictos y amenazan en forma irreversible a la Tierra y las aguas que Dios confió al cuidado de la humanidad”, concluyó.

El domingo, más temprano, el Papa visitó una parroquia en un barrio acomodado en las afueras de Roma. A pesar de sus enfermedades, el pontífice de 81 años parecía relajado y usó su báculo para despedirse de los devotos.  

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