- El animal ingirió un plato de comida que era para un policía
Alina Lorío L./[email protected]
OCOTAL.- La Policía Nacional y autoridades judiciales investigan un caso que se presentó el día de las votaciones en una comunidad recóndita del Municipio de San Fernando, en Nueva Segovia.
Las investigaciones iniciaron a raíz del reclamo interpuesto por el señor Ramón Rodríguez, quien dijo sentirse ofendido por la muerte de su perro, después que un Policía Voluntario le diera una comida que descartó por orientaciones de sus superiores.
El hecho ocurrió a eso de las dos de la tarde del día domingo cuatro de noviembre, en la escuela de la Comunidad El Amparo (San Fernando), donde el Policía Voluntario, Danilo Reyes Ríos, cumplía sus funciones en un Centro de Votación.
DESOBEDIENTE
Los policías Danilo Reyes Ríos y Javier Guillén, habían recibido la orden del jefe policial en el municipio de no ingerir alimentos que les ofrecieran personas extrañas a la institución. Sin embargo, Guillén sí tomó la comida que activistas liberales repartían en una camioneta, según las primeras indagaciones.
Reyes Ríos prefirió obedecer la orden partiendo de que con la persona que repartía la comida había tenido horas antes una discusión política. El plato contenía pollo en caldillo, arroz y tortilla, pero él prefirió dárselo al perro que rondaba esperando un bocado.
El policía voluntario Javier Guillén se vio afectado por vómitos y dolores estomacales. El perro murió a las nueve de la mañana del día siguiente. “Sólo se echó, le agarró vómito y le empezó a salir mucha baba hasta que se murió”, dijo el dueño del animal, que ofendido reclamó a los policías.
De no ser por el mismo reclamo, ni el policía voluntario se hubiese enterado que la comida posiblemente poseía algún tóxico o veneno que le afectaría.
¿QUE HABRA SIDO?
El extraño hecho obligó a las autoridades a investigar el caso y aunque saben quién es la persona que ofreció la comida, el juez de San Fernando, licenciado Gonzalo Calero Carrasco, ordenó exhumar los restos del perro para extraerle pedazos del corazón, hígado y riñón, y enviarlos al Laboratorio Central de Criminalística, donde determinarán qué sustancia enfermó al policía y mató al perro, y deslindar responsabilidades en el caso.