- Sin incluir tropas de combate, la Federación Rusa está prestando colaboración total a Estados Unidos con inteligencia, ayuda humanitaria y permiso para sobrevolar su espacio aéreo con aviones militares. “El terrorismo es una amenaza no solamente a Rusia o EE.UU., sino a toda la humanidad”, afirmó el representante de Rusia en Nicaragua
Gustavo Rico Baños/Especial para LA [email protected]
El siglo XXI ha comenzado con la convulsión en que terminó el siglo XX. Uno de los grandes cambios del siglo XX fue la conversión de la ex Unión Soviética a la Federación Rusa y el fin de la guerra fría.
La extinta URSS fue duramente criticada desde que llegaron los primeros helicópteros Mi-17 a Nicaragua, o cuando sus tanques T-80 ingresaron en tierra afgana en 1979 a participar en la guerra civil que se desarrollaba en esas áridas tierras del Asia Central. Se quedarían ahí hasta 1989, cuando el impulsor de la perestroika o renovación, Mijail Gorbachov, decidió sacar a la potencia soviética de la pesadilla afgana.
Hoy, esa lucha se revierte hacia aquéllos que ayudaron a combatir a la ex Unión Soviética, y, el conflicto afgano se ve desde otra perspectiva.
Rusia declara su apoyo a Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo, ha prestado una amplia ayuda de inteligencia y ha estado de acuerdo en que las ex repúblicas soviéticas de Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán —todas aún bajo una considerable influencia política de Moscú— permitan el uso de su espacio aéreo a los aviones de EE.UU., aunque no ha llegado al punto de suministrar tropas para el combate en Afganistán.
Sobre las posiciones de su país en la presente situación internacional, LA PRENSA conversó con el Embajador saliente de la Federación Rusa, Sr. Anatoly Kuznetsov. Estos son extractos de la entrevista, realizada antes de las elecciones del 4 de noviembre.
A la pregunta sobre quién ganaría las elecciones, y si el apoyo de la Federación Rusa se vería afectada por un ganador u otro, el embajador fue preciso en dejar en claro que ellos creen en la democracia de todos los países y que aceptarán al gobernante elegido democráticamente en el país.
El Embajador es graduado del Instituto Estatal de Moscú de Relaciones Exteriores y es Doctor en Historia. Trabajó en Perú, Argentina, México y España. Condecorado con varias medallas y órdenes de Rusia y España por sus méritos en su labor diplomática. Nació en el año 1943 en Moscú, URSS, en plena guerra. Casado, tiene un hijo. Abandonará Nicaragua en noviembre del 2001.
LP.— Desde la II Guerra Mundial los Estados Unidos y Rusia no poseían un enemigo común.
AK.— Yo quiero recalcar que el terrorismo no es (solamente) un enemigo de Estados Unidos o de la Federación Rusa, el terrorismo internacional es un enemigo de toda la comunidad internacional. Y, tomando en cuenta que los últimos años los actos terroristas, o las actividades terroristas tienen una magnitud bastante peligrosa, y amenazan la paz mundial, existe una necesidad muy fuerte de unir las fuerzas de todos los países, de toda la comunidad internacional, en la lucha contra este enemigo común.
LP.— ¿ Desde cuándo surge el problema afgano con la ex Unión Soviética?
AK.— Afganistán fue uno de los primeros estados que reconoció el Estado de los Soviets. Lo hizo en el año de 1919. En 1921 Rusia Soviética y el Estado afgano firmaron el tratado sobre la amistad y cooperación bilateral.
El problema en las relaciones soviético-afganas surgió como resultado de la participación de las tropas de la ex URSS en la guerra civil en Afganistán. Algunas voces en Occidente, en aquel entonces, afirmaban que con la salida inmediata del contingente militar soviético la guerra civil en Afganistán podría terminarse. Pero en realidad ella se agravó. El movimiento armado de los Talibán usurpó el poder en Afganistán y los combates entre los Talibán y las fuerzas del gobierno afgano se renovaron con más ensañamiento.
Nosotros nunca reconocimos el régimen de los Talibán, (hemos) continuado las relaciones con el gobierno de la República Islámica de Afganistán, que está reconocido también por la ONU.
El año 1989 marcó el retiro de la tropa de la ex Unión Soviética de Afganistán por un acuerdo entre ambos países, y por petición del que era gobierno de Afganistán, la ex Unión Soviética ingresó a dicho país (1979), para ayudar al gobierno legitimo de Afganistán, a combatir la guerrilla.
LP.— ¿Cuál es la postura del gobierno ruso a la respuesta norteamericana por los atentados del pasado 11 de septiembre?
AK.— Nosotros nos pronunciamos por el arreglo pacífico, y el logro del consenso nacional entre todas las fuerzas políticas que hay en este país.
Nuestra postura sobre el régimen de talibán es que con este régimen Afganistán se convirtió en una zona donde tiene lugar la preparación de terroristas para acciones terroristas en diferentes países del mundo.
También en Afganistán se entrenan terroristas que después actúan en una de las regiones de nuestro país, en una de las repúblicas autónomas, Chechenia. También se sabe que se convirtió territorio de Afganistán bajo el régimen de Talibán, en uno de los centros de elaboración y de distribución de tráfico de la droga por todo el mundo.
Por eso nosotros, Rusia, nos pronunciamos para que este país (Afganistán) regrese a la vía de la democracia. La postura de Rusia fue expuesta muy clara por el presidente de nuestro país, señor Vladimir Putin.
Y, desde los últimos ataques a Estados Unidos, Rusia ha condenado estos actos terroristas. No se prevé en estos momentos la participación con sus tropas, pero Rusia está dispuesta a prestar toda la información sobre estos centros terroristas. Y, en la ayuda humanitaria, también para estos fines podemos permitir sobrevolar nuestro territorio.
Afganistán debe ser un país democrático, civilizado, apoyamos cualquier medida que haga de este país, un país libre. Que mantengan sus mismas raíces étnicas, culturales, religiosas, con la participación de todas las fuerzas políticas representativas de este país.
No es guerra contra el Islam tampoco, en Rusia hay millones de musulmanes.
LP.— ¿Cuál fue el costo político y humano durante el conflicto que su país tuvo en el año de 1979, en Afganistán?
AK.— No hubo acto contra el gobierno afgano, al revés, en aquel entonces la Unión Soviética prestó la ayuda militar por la solicitud del gobierno afgano encabezado por Babrak Karmal. La antigua URSS defendía el régimen pro-soviético en Afganistán, y sus fronteras sureñas. El costo de la URSS en la guerra civil en Afganistán fue muy alto. Cerca de 15 mil soldados y oficiales rusos perecieron en la tierra afgana. Decenas de miles quedaron inválidos. Muchas personas desaparecieron como prisioneros.
LP.— ¿Cuál ha sido la relación de la extinta Unión Soviética con el actual candidato a la Presidencia de Nicaragua por el FSLN?
AK.— Permítame recordarle a usted, que el actual candidato por el FSLN en aquel entonces fue el Presidente de la Republica, y la URSS mantenía con Nicaragua relaciones bien amistosas y mutuamente ventajosas en base del derecho internacional y los acuerdos que estaban en vigor entre nuestros países. Nosotros prestábamos gran apoyo económico a Nicaragua, hasta hoy día vemos vehículos de marca rusa. Más de cinco mil ciudadanos de Nicaragua recibieron la enseñanza superior y secundaria técnica gratuitamente en los centros de estudios de la ex URSS. Ahora varios de ellos ocupan cargos altos en el país.
LP.— ¿Qué opina usted sobre las declaraciones hechas en las ruedas de prensa en el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre los contactos de los sandinistas con líderes con vínculos a terroristas?
AK.— No disponemos de ningunos datos sobre los contactos ni relaciones del Frente de la Liberación Nacional Sandinista (FSLN) con las organizaciones extremistas internacionales.
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