Federico Dueñas*
El pasado 4 de noviembre será memorable. El ciudadano, el votante, el elector dio ejemplo de amplio y maduro civismo al acudir a las urnas masivamente para depositar su voto supremo y decidir quiénes gobernarán el próximo quinquenio. ¿Habrá acudido a votar entre el ochenta y el noventa por ciento de los ciudadanos registrados por el Consejo Supremo Electoral? ¡Posiblemente! La fiesta cívica se desarrolló en áreas urbanas y rurales en solemne silencio, con respeto tangible, con estoicismo, debajo del ardiente sol, durante las lluvias, sin agua ni comida y, hasta sin luz eléctrica, formados de pie por un promedio de cinco horas, esperando turno. ¿No es esta acción popular todo un heroísmo? Allí estaban las madres con sus hijos, ancianos, enfermos, discapacitados y población en general. En mi calidad oficial de “observador informal”, circulé por barrios de Managua, por Carretera Sur y por carretera vieja a León. Todo tranquilo, todo en calma y, todos en disciplina cívica, formados para votar. Hubo sus problemas y temores, las encuestas anunciaban reñida votación, pero, afortunadamente fueron esporádicos y de poca trascendencia. La Policía y el Ejército hicieron buena labor, así como los observadores nacionales e internacionales.
No hubo discusión. Ganó el partido del candidato (por casi 15 puntos) en quien la población confió más, Enrique Bolaños Geyer (EBG) y, perdió el frentismo de Daniel Ortega, a pesar del titánico trabajo promocional realizado por Dionisio (“Nicho”) Marenco. Se reconoce a Ortega su novedosa madurez cívica ante la derrota y se espera de él y su convergencia que, ahora sí actúen en pro del beneficio nacional. Tiene mucho que aportar a la nación, si ellos se deciden a hacerlo. Su partido es popular, fuerte y ordenado. Ojalá que el rumor de la continuación del “Pacto Ortega-Alemán” sea eso, sólo un rumor político.
La luna de miel comienza para don Enrique y su equipo. Ahora veremos la configuración de sus ministerios y entes autónomos. Ahora veremos quiénes serán los políticos que participarán en el nuevo gobierno y serán corresponsables del ansiado cumplimiento de promesas de campaña con EBG. ¿Cómo, en cuánto y de dónde se obtendrán recursos económicos para modificar el presupuesto del período ya autorizado por la Asamblea Nacional? El país, dicen los economistas, está en completa ruina económica. El gobierno saliente deja peligrosa mora en pagos internacionales y préstamos internos impagables. Las importaciones duplican a las exportaciones. El agro abandonado, incluidos los siembros del devaluado café. La industria y producción local acosada por altos impuestos y reducida competitividad en el área centroamericana. El turismo incipiente, debe fortalecerse antes de que los “ticos” hagan más tours por el Río San Juan y lleguen a colonizar las Isletas de Granada. El ingreso de las importantes divisas “invisibles” enviadas por nicas en el extranjero se reducirán por la guerra de Bush contra el terrorismo. Todo esto para comenzar. Hay que estar unidos para enfrentar la crisis y esta unión debe comenzar en la Asamblea Nacional. Si el Ejecutivo no tiene su apoyo, no pidamos a EBG resultados de sus promesas de campaña. Es presidente, no mago. Felicidades señor Presidente electo, Ing. Enrique Bolaños Geyer. Y, que nuestro Dios sea su guía permanente para afianzar la democracia en Nicaragua.