Omar Herrera de 20 años, considera que las caricias son una forma de demostrar cariño al sexo opuesto y así lo hacía con su ex novia. Sin embargo, considera que no hay que descuidar los límites “para no llegar a problemas mayores como un embarazo o la posibilidad de contraer una enfermedad sexual”.
Pese al riesgo, estima que las caricias son necesarias, para el desarrollo de la sexualidad; de hecho, su primera experiencia fue a eso de los 15 años y no precisamente por amor. Pero a su edad actual lo considera normal, sobre todo, porque se siente un ser maduro… pero “¿y si se te presenta una oportunidad repentina, la aprovecharías?, le preguntamos. Luego de sonreír meditabundo, nos dijo: “creo que sí, que lo haría”…
Aprovechar la oportunidad no sólo es de varones. Maura Vado de 22 años defiende sus derechos a “utilizar” de vez en cuando a los del sexo opuesto, por aquello de que no siempre es la mujer la que debe sentirse de esa manera.
Reconoce que a veces son ellas quienes desean acariciar y no ve ningún problema en eso; por eso, siempre que su cuerpo así lo dicte toma la iniciativa, y por supuesto, el joven se muestra sorprendido al principio, pero después se deja llevar.
Tampoco tiene reparos en dejarse acariciar, siempre y cuando el muchacho le guste; en caso contrario, dice, la experiencia resulta desagradable. Con mirada picarona nos comparte sus recuerdos. “Como a los 14 años permití por primera vez que me acariciaran, porque me gustaba el muchacho y realmente quería que lo hiciera. Simplemente sucedió, se dió la circunstancia y me gustó”.
Al igual que Maura, la muchacha con la que Christian Hernández de 18 años tuvo sus primeras caricias también tenía 14 años; él contaba con 15. “Lo hice por curiosidad o tal vez, porque con el crecimiento uno empieza a cambiar, a experimentar”, observa. Pero el experimento de este joven no ha llegado a su fin pues reconoce que “en una fiesta o un evento donde hay una muchacha que no he conocido muy bien, hay que aprovechar”; eso sí, “con la novia hay que platicarla”.
INMADUREZ
La sicóloga Ledia Gutiérrez reconoce que, aunque entre la misma juventud se está empezando a señalar este tipo de comportamiento, aún prevalece el aplauso para los “machos” que andan con varias al mismo tiempo o que toquetean a cuanta pueden.
Asimismo, asegura que las muchachas no corren la misma suerte, pues a ellas todavía les dicen “la loca” y este término fulmina a toda la que se atreva emular a los hombres y disfrutar de las caricias siempre que se le presente la ocasión.
Agrega que ese “comportamiento inadecuado” es tan sólo una forma de expresarse, por lo tanto hay que estar pendiente de la conducta de los hijos y orientarlos, pues de esta manera se sientan las bases, para que los jóvenes crezcan con estabilidad emocional.
Psicológicamente deben sentirse a gusto, lo cual no sucedería si actúan de manera desenfrenada durante la adolescencia, dejando tras sí un rastro que los puede llevar al rechazo social.
Es más, hay quienes llegan a los 30 años o más comportándose de esta manera, pues nadie les orientó sobre la forma socialmente correcta de proceder. Estos son catalogados de inmaduros.
LAS CAUSAS
Podrían mencionarse un sinfín de causas para que esto suceda, pero elementos obvios podrían ser la televisión, el cine o que los padres cada vez permanecen menos en la casa.
FALTA DE AFECTO
La explicación sicológica es que tras esa conducta juvenil de experimentar una y otra vez, existe una búsqueda de afecto que no se obtiene en la casa.