Será acaso tu corazón ciego,
que no quiere ver lo bueno y
apreciar lo que siento.
Será acaso el reflejo de tu rostro
tapado por el disimulo, privándolo
de mi vista sedienta de mi corazón inquieto.
Es acaso el vestido del desafío, que
impide que mi cuerpo frío, roce la
belleza de un ser infinito,
que con mis manos humildes, acaricien
la sombra y sientan la ausencia de tu brillo.
Juan Antonio Falcón Pérez.