Los hermanos nicaragüenses que tanto en el exilio forzado en Norteamérica, como dentro de Nicaragua, nos hemos dado aliento a través de la Internet para que ganara cualquier otro menos Daniel Ortega en las elecciones presidenciales.
Este triunfo de la democracia nos alienta a los que en el exilio alimentamos las ansias de ver a nuestra querida Nicaragua crecer libre y soberana y prosperar como un país civilizado, dándole a las nuevas generaciones las oportunidades que un día nos robaron a los muchos que por disentir con doctrinas diversas y extrañas nos forzaron a vivir en el exilio, truncando nuestras aspiraciones profesionales, familiares y patrióticas.
Ojalá que el nuevo Presidente, el Ingeniero Enrique Bolaños, sepa dirigir la nación con mano firme y segura comenzando por sacudir las ramas del árbol de la corrupción que el Presidente Alemán permitió crecer tan olímpicamente.
Es curioso ver que apenas se han conocido los resultados de las elecciones ya el perdedor está buscando excusas foráneas como causas de la victoria liberal, como son los sucesos del 11 de septiembre en los EUA y la actual guerra contra el terrorismo del gobierno americano.
Jesús O. Camacho
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Ontario, Canadá