- En La Habana, la actividad laboral es casi nula, y no cuenta con energía eléctrica ni servicio de agua
AFP
LA HABANA.- Las autoridades cubanas evaluaban aún ayer la magnitud del daño provocado por el devastador huracán “Michelle”, que afectó el sábado la Isla dejando graves perjuicios en infraestructura y cultivos, mientras que La Habana está semiparalizada, sin energía eléctrica ni servicio de agua potable.
“El país cuenta con los recursos para recuperarse”, afirmó Castro a la prensa, y aseguró a los damnificados que “nada ni nadie quedará desprotegido ni desamparado”. “Vamos a superar esto todos unidos”, añadió el presidente cubano, que exhortó a “trabajar duro para recuperarnos rápidamente”.
Miles de hectáreas de café, caña de azúcar y plátanos, fueron destruidas por el vendaval y las fuertes lluvias, que anegaron gran parte de las tierras cultivables en las provincias centrales de la Isla, y mataron un “número significativo” de ganado, según el informe.
En La Habana, donde residen casi tres millones de personas, la actividad laboral es casi nula. La ciudad no cuenta con energía eléctrica ni servicio de agua potable, las telecomunicaciones son inestables, y cientos de grandes árboles y postes del tendido eléctrico derribados obstruyen muchas calles.
El tránsito vehicular es caótico en toda la ciudad, donde cientos de policías intentan ordenar el flujo de automóviles y camiones ante la falta de semáforos de señalización y la obstrucción de algunas avenidas importantes.
LO QUÉ «MICHELLE» DEJÓ
El informe de Defensa Civil indica que en La Habana se reportaron 179 derrumbes de viviendas.
También se informó de más de 1.200 árboles caídos sobre vías públicas, 67 edificios escolares afectados en su estructura y la pérdida de 34 grandes transformadores de energía eléctrica, así como la voladura parcial o total de los techos de 1.550 viviendas.
Previo a la llegada del huracán, se habían evacuado a 705.163 habitantes en todo el país para trasladarlos a lugares seguros, y aún permanecen en esos sitios más de 150.000 personas.
Desde el lunes no se imparten clases en ninguna rama de la enseñanza, y se desconoce el momento en que la actividad docente retornará a la normalidad.
Cientos de escuelas y liceos son utilizados como refugios para los evacuados, donde reciben alimentación y albergue suministrado por Defensa Civil.