A cumplir, don Enrique

Freddy [email protected]

Daniel Ortega durante su conferencia del lunes y su reconocimiento a la limpia derrota propinada por el ingeniero Enrique Bolaños, dejó buena impresión. A esto se suma su gesto de ir a felicitar al presidente electo y saludar a los simpatizantes liberales, quienes después de gritarle que estaba ponchado, aplaudieron al ex jefe de Estado. Me parecía que estaba viviendo en otro país donde el civismo, respeto y tolerancia política son los elementos fundamentales de una sociedad.

El lunes se sentía un ambiente de tranquilidad, satisfacción y quienes eran víctimas de varios días de desvelo y cansancio, durmieron sin ser interrumpidos por los ensordecedores piripipí de las radios con los llamados de Ortega a no aceptar su revés electoral e impugnando cualquier cantidad de votos. No hubo nada de eso. Parecía que llamar a la población a protestar, a quemar llantas, buses, destruir bienes públicos o herir a la población, eran cosas del pasado. Ojalá que de verdad así sea y el partido sandinista cambie. Después de este revés electoral, Ortega deberá ceder el espacio a otra persona que no sea de su misma cúpula.

Con el triunfo de don Enrique Bolaños y José Rizo, realmente el ganador de una u otra forma ha sido Nicaragua. Había mucho temor por lo que pasaría entre Estados Unidos y Nicaragua si Daniel Ortega ganaba.

Después de las elecciones, rápidamente hay que poner los pies sobre la tierra y donde Enrique debe cuidarse mucho de los aduladores, serviles, alacranes y tarántulas que puedan andar cerca de su camisa. Mucho cuidado con las “fichitas” que le hereda su correligionario y actual presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán. Estas “fichitas” causaron males a la imagen del gobierno liberal con actos de corrupción. Don Enrique debe gobernar con eficiencia, honestidad, sin “pactos” a espaldas del pueblo, debe ser profesional en la conducción de los destinos de este país. En Nicaragua hay gente de mucha valía intelectual y ética que no necesariamente es liberal o sandinista, o si lo son, también desean ayudar a la nación. Ellos deberían ser retomados por el presidente electo y no pisotearlos como lo hizo Alemán. Don Enrique debe dar señales claras que no caerá en el nepotismo ni “pagará favores” a quienes lo apoyaron en su campaña.

Don Enrique deberá empezar a poner orden en casa. Debe resolver el asunto del helipuerto que se construyó Alemán. Debe pedir cuenta de los bienes que Arnoldo Alemán recibió como presidente de Nicaragua. Eso es patrimonio de la Presidencia de la República, no del ciudadano Alemán. Por ejemplo, las grandes camionetonas negras. O ¿dejará que se las lleve a la Asamblea Nacional para sentirse siempre “presidente?”.

Su palabra está empeñada y sus compromisos quedaron impresos en las páginas de la historia. Dignificar la justicia en Nicaragua, además de superar los problemas económicos, es un reto muy importante. Don Enrique debe ser muy celoso con el erario público y castigar a quienes quieran robar en su gobierno.  

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