Sergio Vélez A.
Pensé equivocadamente en cierto momento de mi vida que los Estados Unidos eran los enemigos de la humanidad ¡qué equivocación más grande! Todo por culpa de ese alienante virus llamado comunismo, que sólo desgracias ha traído a la humanidad.
Me debería culpar por haber ayudado a subir a ese germen allá por los años ochenta, porque por su ideología foránea nunca quiso apoyar a las fuerzas democráticas que luchamos por varios años por derrocar a la dinastía.
Y por qué no gritarlo y decirlo al mundo que son los Estados Unidos, los primeros que ayudan a los pueblos del mundo sin distingos de ninguna clase, le duela a quien le duela y es precisamente a ese sujeto llamado Ossama Bin Laden, que le duele sólo porque según él los Estados Unidos mantienen a los “regímenes” pro-occidentales del Medio Oriente; de igual manera les duele a esos traidores sandinistas que aún mantienen y sostienen que los Estados Unidos, son los “enemigos de la humanidad”, qué odio el que pregonan, y ahora cínicamente se avergüenzan al oír el himno de su partido, como ver por las calles de Nicaragua el color rojinegro, qué duales e hipócritas, son idénticos a esos malvados terroristas del Medio Oriente que tendrán su merecido por ese acto brutal que cometieron contra los “Amigos de la Humanidad”.
¿Qué males nos han hecho los Estados Unidos?
¿Acaso fue porque nos envió a William Walker?
No lo hizo, aunque no impidió el ultraje que nos hicieron los filibusteros. Pero deberíamos echarnos la culpa nosotros por ese penosísimo antipatriotismo que demostramos.
Tal vez los culpemos de “flojera” como imperio que reacciona muy mal ante la inconsistencia de sus aliados y protegidos. Pero los Estados Unidos nos han ayudado siempre económicamente, y por ello no se convirtió en parte del imperio británico, la Costa Atlántica, que ahora tendríamos desligado, como Belice.
No veo por qué no los admiremos y veamos con respeto como parte de América.
Quizás debiéramos estar orgullosos de ellos, como americanos, a los Estados Unidos debemos reconocerlo, además de su progreso inigualable y su ejemplar democracia, el país más generoso que da más y aún expone a sus hijos para acudir en defensa de los agraviados.
¿De quiénes debemos estar agradecidos? ¿De España, que nos subyugó por trescientos años? ¿De Inglaterra, que nos quiso arrebatar la Costa Atlántica bajo la apariencia de un rey mosco? ¿De Alemania, que nos humilló en el siglo pasado, obligándonos a pagar treinta mil dólares bajo amenaza de bombardear Corinto, cuyo pago nos costó la suspensión por dos años de la instrucción primaria?
No señores, de quien debemos estar agradecidos es de los Estados Unidos, que es el país que más; a través de la historia, nos ha brindado su ayuda, le duela a quien le duela. Por eso le queremos y seguiremos queriendo a esos amigos del progreso.
El autor es analista internacional