- Inesperada paliza a los Yanquis
Edgard Tijerino [email protected]
Del juego de anoche en Phoenix, Arizona, García Márquez diría como en su “Otoño”, que de pronto, los Yanquis se encontraron atrapados por las telarañas entre los escombros de su grandeza, con el cuerpo picoteado por los gallinazos y sus posibilidades llenas de cicatrices.
La paliza fue atroz, señores… Algo sin precedentes en la fulgurante historia de los Yanquis… Antes del estrepitoso derrumbe ante el empuje de los Cascabeles y el pitcheo mortífero de Randy Johnson, los Yanquis sólo habían permitido 10 o más carreras en 7 ocasiones en Series Mundiales, nunca más de 13, y el marcador más desequilibrado había sido 12 por 1 ante los Bravos y John Smoltz en el Juego 1 del Clásico de 1996.
Pero 15 carreras en contra después de dos resurgimientos tan milagrosos como espectaculares, parecía una cruel ironía.
De hecho, Andy Pettite no existió. Doble abridor de Tony Womack y hit de Danny Bautista, otorgaron temprana ventaja de 1-0 al “Monstruo” Johnson. Hay quienes deben haber pensado, con eso basta, pero recordando que los Yanquis han recurrido a jonrones de dos carreras para salirse del hoyo en noches consecutivas, lo mejor sería conseguir algo más, y esa ofensiva de tres carreras en el segundo con hits impulsadores de Womack y Bautista, dejó a Pettite groggy con los Yanquis navegando en el mar de las calamidades.
En un juego de vida o muerte no se podía ser piadoso, y en el tercero, en un operativo brutal, los Diamondbacks arremetieron con nueve hits fabricando ocho carreras, para una diferencia de 12 por 0, que obligó al popular Homero Simpson, a exclamar: “¡Ouchi!”, con un dolor terrible.
Arizona continuó con tres más en el cuarto, y en el inicio del sexto, Johnson cedió permitiendo dos carreras, impulsadas por Shane Spencer y Luis Sojo, pero los hombres de Joe Torre estaban liquidados.
En 1921, los Yanquis perdieron 13 por 5 ante los Gigantes, y fue necesario esperar 35 años, para ser víctimas de otro fiero ataque. En 1956, fueron derrotados 13-8 por los Dodgers en el Juego 2.
Durante la Serie de 1958 frente a los Bravos y Lew Burdette, los Yanquis cayeron 13 por 3, y en el 60, en un duelo de metralla, fueron superados ajustadamente 10-9 por los Piratas. Fue en un séptimo juego con Bill Mazeroski volándose la cerca… En el Clásico de 1977, los Dodgers con Don Sutton los vencieron 10-4 y en el 78 con el zurdo Tommie John, lo hicieron 11 por 5… La última, en el 96, atropellados por los Bravos 12 por 1.
De manera que las 15 carreras de Arizona constituyen un récord humillante para los Yanquis… Y pensar que Joe Morgan escribió en su columna: puede que en el sexto juego, veamos más de lo mismo en lo referente a suspenso… Por Dios, Hitchcock se aburrió en el tercer inning.
¿Tienen ustedes una idea sobre cuántos juegos necesitan los Yanquis para producir 15 carreras contra Johnson?..
Hoy, el séptimo y decisivo juego con Roger Clemens enfrentando probablemente a Curt Schilling… Cierto, Brenly ha hablado de Albie López y Brian Anderson, pero Schilling ha manifestado estar disponible, y la necesidad de usarlo es casi tan grande como la tentación.
¿Qué ofrecerá el Rocket Clemens?.. ¿Tendrá suficiente fuego y aliento para crecer lo suficiente?.. Ya lo veremos.