Queremos una Nicaragua grande y en libertad

Willy Rivas Ycaza

Mañana domingo el pueblo nicaragüense elegirá a las personas que regirán el destino de Nicaragua por los próximos cinco años.

En estas elecciones decidiremos si esta nación que aspira a la democracia y a un desarrollo sostenible continuará en esta dirección o regresará a la noche oscura de los ochenta.

Los núcleos familiares nicaragüenses, tan importantes en nuestra sociedad, tienen que decidir si quieren prosperidad para sus esposas, hijos(as), nietos, etc., etc. o quieren un país en caos sin posibilidad de levantarse de la postración, la miseria y la corrupción.

A partir del 11 de septiembre de este año la nación más poderosa de la Tierra, los Estados Unidos de Norte América, con el respaldo de la mayoría del mundo democrático, ha declarado la guerra a los individuos, organizaciones y países, que abrazan el terrorismo mundial. No existen términos medios en las posiciones de los países o individuos. El presidente de los Estados Unidos ha hablado con toda claridad: “O están con Estados Unidos en contra del terrorismo o están a favor del terrorismo y por lo tanto en contra de los Estados Unidos”.

Los Estados Unidos de Norte América y el mundo democrático no aceptan ni toleran a los gobiernos e individuos que tengan relaciones con países y personas que alberguen y defiendan a los grupos terroristas.

Esta guerra frontal contra el terrorismo será en todos los campos que los países democráticos del mundo crean conveniente usar para desterrar este cáncer maligno.

En este escenario mundial de guerra prolongada contra el terrorismo, los nicaragüenses tenemos que meditar profundamente y tomar decisiones sabias eligiendo al candidato presidencial que no nos exponga a una confrontación con los países democráticos en guerra contra el terrorismo.

Si los nicaragüenses escogemos a las personas y al partido equivocado, Nicaragua formará parte de los países alineados y filosofías peligrosas y pagaremos muy caro esta decisión.

Es por todo lo anteriormente expresado que la sociedad civil amante de la democracia y la libertad y enemiga del terrorismo mundial, debemos hacer en estos últimos días todos los esfuerzos necesarios para que los nicaragüenses tengamos en la Presidencia de la República al hombre que represente todo lo que nuestra sociedad necesita: “Democracia, libertad, economía de mercado, honestidad, creyente en Dios, amante de las leyes, del orden y en contra de los países e individuos que profesan el terrorismo”.

El sector privado a través de sus organizaciones y en particular el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) si quieren defender sus ideales y principios, no pueden ni deben mantenerse neutrales en esta contienda electoral y tienen que luchar en todos los escenarios posibles, para que triunfen las personas que harán de Nicaragua una gran nación enemiga del terrorismo.

Nicaragua y los nicaragüenses no podemos darnos el lujo de poner a dirigir el país a grupos y personas que en múltiples discursos populistas y pláticas a través de todos estos años hemos oído que nos dicen:

“Les pedimos que nos crean que hemos cambiado, ya que no tenemos más remedio que plegarnos a estas nuevas circunstancias del mundo actual”.

En pocas palabras, si las circunstancias volvieran a ser las mismas, ellos harían y continuarían haciendo lo mismo, destruyendo Nicaragua y al sector privado e imponiéndonos sus ideologías y razón de ser haciendo amistad y relaciones de estado con personas y grupos contrarios a nuestra idiosincrasia.

Los nicaragüenses debemos estar claros que esta declaración de guerra de Estados Unidos y los países democráticos al terrorismo, es el inicio de la Cuarta Guerra Mundial, por lo que debemos meditar en este contexto y no tenemos otra alternativa que tomar bandos ahora que podemos decidir: estamos contra el terrorismo mundial y a favor del progreso de Nicaragua, o estamos a favor del terrorismo y vamos a votar para que salga electo un gobierno amigo de personas y grupos que el mundo civilizado ha llamado terroristas. En este último caso “Dios salve a Nicaragua” y a nuestras generaciones futuras.

Concluyo haciendo un llamado a los nicaragüenses para que demostremos al mundo democrático en estas elecciones del 4 de noviembre, que nos unimos a él y que lucharemos contra el terrorismo mundial apoyando las democracias.

Que nuestro gran poeta Rubén Darío no haya escrito en vano:

“Si pequeña es la patria, uno grande la sueña”.

El autor es empresario  

Editorial
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