- Banco Mundial readecua sus
previsiones y ven problemas “graves”
Néstor IkedaAP
WASHINGTON/
América Latina y el Caribe tendrán un crecimiento económico de 0.9% en el 2001, dos tercios menos del 1.9% previsto antes de los ataques terroristas de septiembre, informó Banco Mundial.
Las posibilidades de recuperación para el 2002 son, sin embargo, optimistas, y pueden terminar el año con un indicador del 2.5%, en caso de que las economías industrializadas empiecen a recuperarse a mediados del próximo año y los países con problemas financieros puedan continuar cumpliendo sus compromisos externos.
“En el corto plazo los problemas son graves y demandan una respuesta urgente”, dijo Nick Stern, economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial. “Pero las posibilidades para el largo plazo siguen siendo todavía esperanzadoras”.
Las cifras están contenidas en el informe de las proyecciones de la economía global y los países en desarrollo para el 2002, un trabajo de 250 páginas que enfatiza en el comercio como herramienta de promoción de los pobres.
En este sentido, el BM dice que la apertura en la próxima semana de la nueva ronda de comercio en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Doha, Katar, tiene un mensaje de esperanza para el desarrollo de los países pobres en el largo plazo.
“La reestructuración del sistema de comercio mundial y la disminución de las barreras contribuirán a acelerar el crecimiento en el mediano plazo y a reducir la pobreza en el mundo’’, según el BM.
La expansión del comercio bien puede incrementar el crecimiento anual del producto bruto mundial en un 0.5% en el largo plazo, y hacia el 2015 resolver el problema de pobreza de unos 300 millones de personas, en adición a los 600 millones que salen de la pobreza con un crecimiento normal.
Los países en desarrollo, dijo el banco, tienen posibilidades de obtener un estimado de 1.5 billones de dólares en ingresos adicionales en 10 años, luego de la imposición de nuevas políticas de liberalización. Los países industrializados incrementarían sus ingresos en 1.3 billones.
David de Ferrante, vicepresidente del Banco Mundial para la América Latina y el Caribe, opinó que los ataques terroristas del 11 de septiembre “han puesto un freno” en los motores ya casi paralizados de la economía global, y los peores resultados se están viendo en la región.
LO PEOR EN DÉCADAS
América Latina y el Caribe enfrentan las consecuencias económicas de los ataques terroristas en su peor coyuntura quizás en décadas, dijo el jueves el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, en una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.
Ésta es “una de las coyunturas más difíciles que hemos tenido en la región quizás en varios decenios, los peligros vienen por el lado de la descentralización financiera, recesión y desempleo, y lo que agravaría las cosas sería que tuviéramos una involución frente a los avances importantes” de los últimos años, dijo Iglesias.
Afirmó que el primer impacto de los ataques fue sufrido por la industria turística en el Caribe, en Centroamérica y en países sudamericanos.
Además, dijo, disminuyeron las remesas, el costo de las exportaciones subió cerca de 10% por razones de seguridad, y el costo del capital “aumentó notablemente”.
La inversión extranjera ha sufrido una reducción significativa de 72,000 millones de dólares en septiembre de 1998 y 1999, a 57,000 millones actualmente, añadió.